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domingo, 4 de marzo de 2018

Alcázar y Carrasco ofrecen una charla sobre La Admirable en El Castillo

El pasado 2 de diciembre, el blog La Factoría estuvo presente en el vecino pueblo El Castillo de las Guardas, tal y como nos hacía llegar el amigo Ángel Domínguez al grupo de facebook con fotos de una charla sobre minería y ferrocarril  que allí se celebró.



El ingeniero de Minas, y colaborador de La Factoría,  Iván Carrasco junto con "el alma del blog" - en palabras de Domínguez"-  Paco Alcázar, poco antes de empezar su interesantísima charla sobre la minería de El Castillo de las Guardas, centrada casi toda ella en la Mina Admirable como es lógico.

De izquierda a derecha, Paco Alcázar, Cristóbal Fernández y José Manuel López Torralbo, tres expertos en ferrocarriles mineros andaluces.

Nota: En breve, aquí en La Factoría, publicaremos algunos apuntes de las intervenciones de estos dos activos colaboradores 

martes, 15 de marzo de 2016

Iván Carrasco presenta su libro sobre el FC del Guadiana este viernes en Nerva


Tras Gerena, la siguiente parada del libro El ferrocarril minero del Guadiana. Historia de un tren olvidado, del ingeniero y colaborador del blog La Factoría, Iván Carrasco Martiáñez, será en la sede de la Asociación Amigos del Ferrocarril Cuenca Minera de Riotinto "La Factoría" en Nerva.  El acto tendrá lugar este viernes 18 de marzo a las 20.00 horas y la entrada es libre hasta completar el aforo. En ese mismo acto está prevista además la presentación  del libro Fotografías III, del presidente de Asociación Herrerias, José Suárez Suárez perteneciente a la colección “Imágenes Históricas” editado por dicha Asociación.  

martes, 2 de febrero de 2016

La presentación del libro de Iván Carrasco en Cobre Las Cruces, en imágenes

Un momenro de a presentación
Nuestro colaborador, el escritor y poeta Antonio Perejil Delay, nos acerca algunos momentos de la presentación del libro El Ferrocarril Minero del Guadiana del ingeniero Iván Carrasco Martiáñez en la Sala de Visitantes de "Cobre las Cruces" (Gerena). "La asistencia fue muy numerosa y la acogida, excelente. Al final, cada uno de los asistentes fue obsequiado con un libro", según nos comenta Perejil Delay.
El autor, Iván Carrasco con el editor, José Suárez,, presidente de la Asoc. Herrerías 
Pepe Suárez, presidente de la
Asociación Herrerías 
El autor Iván Carrasco junto a Pepe Suárez y el escritor Antonuo Perejil Dekay
quien recientemente publicó también su poemario El Romancero del Río Tinto gracias a la AsociaciónHerrerías 
De izqda. a dcha: Ángel Domínguez, Pepe Suárez, Iván Carrasco y Antonio Perejil Delay

Fotos: Antonio Perejil Delay 

lunes, 25 de enero de 2016

'El ferrocarril minero del Guadiana', de nuestro colaborador Iván Carrasco, se presenta en Gerena este jueves

El autor Iván Carrasco
y colaborador de La Factoría
conócelo, AQUÍ
El próximo jueves 28 de enero a las 17:30 horas, la Fundación Cobre Las Cruces tiene programado el acto de presentación del libro El ferrocarril minero del Guadiana. Historia de un tren olvidado,  del ingeniero y colaborador de La Factoría, Iván Carrasco Martiáñez y editado por l
a Asociación Herrerías.

La presentación tendrá lugar en el Centro de Visitantes de Cobre Las Cruces,  en sus instalaciones de Gerena, y cuya entrada es gratuita hasta completar aforo. Al final del acto, se realizará la firma de ejemplares por parte del autor.

Según informa la Asociación Herrerias, el libro El ferrocarril minero del Guadiana. Historia de un tren olvidado es fruto de años de profunda investigación sobre la historia de los algo de más de cien años de minería en la zona y cerca de ochenta del ferrocarril.  Escrito de una forma coloquial consigue mantener al lector pendiente de su desarrollo, sin agobiarlo con datos técnicos y referencias difíciles de entender, a pesar de ser un libro con un contenido científico y investigador muy grande.

Carrasco ha conseguido hacer lo difícil, fácil y provocar interesar al lector por el desarrollo histórico del Ferrocarril del Guadiana y de toda la minería de la zona. Asimismo, el libro es prologado, con mucho arte por el abogado y socio de Lener, Antonio García Muñoz, amigo personal del autor y del presidente de la Asociación Herrerías, José Suárez.
Presentación del libro de Iván Carrasco en la VIII Jornada sobre Nuestra Memoria Histórica Minera el pasado 12 de diciembre de 2015
 

Por otro lado, el próximo 28 de enero en Gerena, la presentación del libro de Carrasco se acompañará de la  presentación de la exposición itinerante “El Ferrocarril del Guadiana” (Hasta el 25 está en el Campus La Rábida) compuesta por quince paneles y planos explicativos sobre la historia de dicho ferrocarril, así como los proyectos constructivos del mismo y otros documentos.

miércoles, 4 de enero de 2012

Historia de la Faja Pirítica Ibérica (V). Por Iván Carrasco

LA ETAPA DE ABANDONO

Tras el siglo II d.C las minas entraron en una decadencia progresiva, aunque esporádicamente han aparecido cerámicas y monedas que datan del siglo V d.C. Con la llegada de los visigodos a la península (405 d.C.), podría haberse ya abandonado la explotación industrial. Se desconoce si se mantuvo alguna actividad minera, ya que los datos disponibles de esa época son muy escasos.

Durante la dominación árabe parece que hubo actividades de rapiña en algunas minas aprovechando los trabajos romanos. En Riotinto existía una fortaleza árabe (el Castillo de Salomón) y se han encontradonumerosos candiles y monedas de la época. Las labores no presentan características diferentes a las de la etapa Imperial. Sólo en Aljustrel parece que hubo cierta actividad, pues tras la reconquista (1325), dicha comarca fue cedida a la Orden de Santiago reservándose la Corona "...la propiedad de las minas y baños enclavados en aquel territorio" cediendo únicamente a dicha Orden la décima parte de lo producido (Tarín, 1888).

Trabajos de perforación en Mina Perrunal.

Los cronistas citan las tres fuentes del río Tinto (Nahr Labia o "río de Niebla"): la fuente de agua dulce, la del acije (caparrosa) y la del jeve (alumbre). su naturaleza estacional permitía que, en algunas épocas del año, en las orillas se recojiera caparrosa (sulfato de hierro), empleada para usos medicinales y colorante. Otras veces, el producto recojido era el alumbre (sulfato doble de aluminio y potasio) empleado como mordiente y astrigente (Roldan Castro, 1988). Según las citas históricas, los mejores yacimientos del mundo se encontraban en el Tinto y su producción era muy elevada. Esta actividad parece que continuo tras la reconquista. En el Cerro del Ochavo (Nerva) existió unas aldea cuyos habitantes de dedicaban a comercializar con la caparrosa recojida en el Tinto (Pérez Macias, 1996)

EL REDESCRUBRIMIENTO DE LAS MINAS DE RIOTINTO

El año de 1555, en las cercanias de la pequeña aldea sevillana de Guadalcanal, se descubrieron unos ricos filones de galena argentifera. El éxito de la nueva mina, provocó una avalancha de registros én busca de oro y plata en las provincias de Huelva y Sevilla. La Corona reaccionó rápidamente, obligada por la necesidad urgente de fondos para el sostenimiento politico y militar del Imperio: por mandato del rey Felipe II, D. Francisco de Mendoza, miembro del Consejo de Hacienda, fue comisionado para "...visitar, reconocer y poner cobro en las minas del reino descubiertas y por descubrir" (Rúa Figeroa, 1859). Tras recorrer la provincia de Huelva, Mendoza delegó a su vez en el clérigo madrileño Diego Delgado para visitar los enormes escoriales y trabajos antiguos que había junto a las ruinas del castillo de Salomón.

Delgado se puso en marcha hacia allí a finales de julio de 1556. Su informe se ha convertido en el documento escrito más antiguo que se conserva donde se describen los trabajos existentes en Riotinto. En las tres semanas que permaneció en la comarca, inspeccionó numerosas cuevas y pozos labrados en los cerros salomón y San Dionisio. También recojió muestras y las envió a Madrid para analizarlas. En una de las cuevas , probablementela Cueva del Lago, Delgado situó la fuente del río Tinto. Cuenta como en agosto, llegaban cuadrillas de los pueblos cercanos para recojer la caparrosa depositada en las orillas. Este producto se enviaba como tributo al Arzobispo de Sevilla y su recolección fuera de tiempo estaba sancionada con fuertes penas de cárcel.

El religioso dedicó otra parte de su tiempo a estudiar las aguas que manaban de las galerías. Así, comprobó experimentalmente su acidez: si se echaba un hierro, a los pocos días se consumía. Siendo un hombre tan observador, no es extraño que descubriera que, además de caparrosa, las aguas contenían cobre en sisolución, y que este metal precipitaba en finas capas sobre los pedazo de hierro que sumergía. En efecto había otra propiedad que decidió no reflejar en su informe, pues deseaba explicarsela personalmente a Mendoza. ¿Se trataba de la cementación? Nunca lo sabremos, porque la entrevista no se realizó, debido a la prematura muerte del sarcerdote en agosto de 1557. Delgado murió en medio de la indiferencia oficial. Su trabajo no interesó a los funcionarios de Hacienda, más preocupados en encontrar minerales argentiferos similares a los de Guadalcanal.

Embarque en superficie del pozo Victoria que daba servicio a la zona de Poniente del Filón Sur de Riotinto (H. 1900). Foto cedida por Fundación Riotinto.

En 1559, por la Pragmática de Doña Juana, la Corona se adueño de las minas de oro, plata y azoge. Esto provocó una oleada de entusiasmo minero en la península. Em las dos décadas siguientes se efectuaron 58 registros . En el suroestese pueden citar: Aznalcóllar (1563), Cabezo de los Silos (1564, Sáo Domingos (1565), Riotinto (cuatro entre 1565 y 1570), Castillo de las Guardas (1566 y 1571), Tharsis (1569) y Paymogo (1571), todos en busca de plata y accesoriamente cobre, oro y plomo (Flores Caballero, 1983a). La mayoría fueron intentos vanos y los pocos trabajos que se acometieron consistieron en la limpieza de algunos pozos y la realización de calicatas y pocillos sin importancía (Rúa Figeroa, 1859).

Durante el siglo XVII, la tónica es similar. En 1624 se constituyo la Junta de Minas con el objetivo de potenciar la industria minera de la península. Merece la pena destacar el viaje de D. Gregorio López Madera en enero de 1627 a Riotinto, donde se había hallado plata en el metal blanquillo (arseniuro de hierro) que aparecía en los antiguos escoriales. Debido a ciertas discrepancias en los resultados de los analisis de las muestras, la Junta dictaminó que la recuperación de la plata no era viable (Flores caballero, 1983a). Finalizó, pues, el siglo con el fracaso absoluto de la Junta de Minas: en sus ochenta años de vida solo se tramitaron ocho Reales Cédulas para la explotación de yacimientos en la península.

miércoles, 27 de julio de 2011

Historia de la Faja Pirítica Ibérica (IV). Por Iván Carrasco.

Al alcanzar profundidades mayores se adoptaron sistemas de achique forzado, que en la mayoría de los casos elevaban el agua hasta la galería de desagüe situada a menor cota. Estos sistemas fueron la noria, la polea de cangilones (variante del anterior), el tornillo de Arquímides y la bomba de Ctesibio (Luzón, 1968).

Dibujos o esquemas de los diferentes sistemas de desagüe usados por los romanos en sus minas de la Faja Pirítica ibérica: noria, noria o polea con cangilones alimentando un tornillo de Arquímides y una bomba de Ctesibio. Original tomado de paginas de internet, gracias a sus autores.

La rueda hidráulica o noria estaba construida de madera, con el eje de bronce y equipada con una serie de cangilones embreados, fue empleada con asiduidad. Normalmente se disponían por parejas en cámaras escalonadas y giraban por la fuerza de los hombres que trabajaban en ellas. En el Filón Norte de Tharsis se encontró un completo sistema formado por catorce parejas (Tarín, 1888). En Riotinto los hallazgos han sido muy numerosos: entre 1886 y 1932, se encontraron los restos de cuarenta norias repartidas entre Filón Norte, Planes y Filón Sur (Luzón, 1968; Salkield, 41987). Otra apareció en la mina Sâo Domingos (Portugal), al parecer en muy buen estado de conservación.

Esquema de la colocación de parejas de norias a diferentes niveles, este sistema fue muy empleado por los mineros romanos en las minas del suroeste Ibérico. Tomado de las mismas paginas que la foto anterior.

En Sotiel Coronada es donde se ha encontrado la mayor variedad de ingenios para desagüe. entre los escombros que cegaban unos anchurones romanos en las cercanías de Pozo San Juan, aparecieron a finales del siglo XIX, los restos de un complejo sistema, formado por una polea de cangilones y una serie de tres tornillos de Arquímides de madera, dispuestos en rampa de forma que el más bajo alimentaba al situado inmediatamente por encima. El último de ellos vertía el agua en una regata a través de la que llegaba al socavón general. El tornillo helicoidal no permitía salvar grandes desniveles, pero el caudal achicado era grande.

De nuevo en esta mina, en 1889 se encontró un ejemplar de la bomba hidráulica alternativa de pistones inventada por Ctesibio, siendo éste el más completo y mejor conservado de los tres que han aparecido en la península. La máquina esta construida en bronce y estaba fijada al suelo por una obra de manpostería. Permitía elevar agua a gran altura (Luzon, 1968). Actualmente se encuentra expuesta al público en el Museo Arqueólogico Nacional de Madrid.


Foto del descubrimiento de los restos de una noria en una de las cortas de Filón Norte (Riotinto). Foto colección particular.

La metalurgia antigua alcanzó su máximo esplendor en época romana. Respecto a la plata, los romanos continuaron la larga tradición de los fundidores indígenas. Bajo la dominación romana las técnicas de copelación alcanzarán altas cotas de perfección. A pesar de su contenido en plata, las bajas leyes en plomo de las jarositas hacían inviable la obtención del producto intermedio (plomo argentifero) por fusión directa. Así pues, precisaban de la adición de plomo metálico en la carga del horno que actuaba a modo de colector para la plata. Este plomo lo importarían de otros puntos del Imperio, lo que esta probado con el hallazgo en Riotinto de dos lingotes de plomo procedentes de la Sierra de Cartagena.

Hallazgo y reconstrucción "in situ" de una noria romana encontrada en Riotinto en el año 1886. Foto cedida por Pedro Real.

La metalurgia del cobre recuperó el impulso perdido en el Bronce Final a partir del s. I dC. con las minas en manos del Imperio. Parece ser que se emplearon dos procesos distintos en la obtención del cobre, dependiendo del tipo de mineral que constituía la carga de los hornos. La fusión de mata es un proceso complejo que precisa de varias fusiones antes de afinar la mata resultante. Si ésta tenía plata, se fundía de nuevo añadiendo plomo para separarla. Un segundo proceso sería la calcinación a muerte de los sulfuros que permite la obtención del cobre sin producir una mata intermedia (Hunt, 1988). El hallazgo de abundantes fragmentos de metal blanquillo (speiss), demuestran que podían eliminar el arsénico contenido en el cobre metal producido. Si el speiss contenía proporciones de plata, se refundía para recuperarla. Los restos metalúrgicos encontrados en el cerro del Moro (Nerva), prueban que allí se realizaron trabajos de este tipo (Pérez Macías, 1998).

Se sabe que los mineros romanos practicaban la metalurgia secundaria y refundían escorias antiguas. Esta actividad quedaba regulada con sus correspondientes impuestos, como así lo demuestran los bronces de Aljustrel. Por eso, la existencia de escorias en lugares alejados de las minas ha sido imterpretada a veces como intentos de desarrollar esta actividad al margen del control de los funcionarios del Imperio, eludiendo el pago de las tasas correspondientes..

La gran incógnita es dilucidar si se utilizaron procesos hidrometalúrgicos para producir cobre. Dioscórides (V,76), Plinio (XXXIV, 32) o Galeno describen la concentración de los sulfatos de cobre a partir de sulfuros por medio del calor. En las galerías de las minas de pirita este proceso tiene lugar de forma espontánea, apareciendo abundantes vitriolos (sulfatos de hierro y cobre). Éstos se recogían y se fundían, añadiendo a la carga del horno sílice para producir escoria fayalítica y cobre metálico (Hunt, 1988). Otro proceso hidrometalúrgico que pudieron emplear fue la cementación. observando la reducción del cobre con los azúcares de materia orgánica en descomposición, por ejemplo, en la madera de las entibaciones. No hay pruebas que emplearan hierro para precipitar el cobre.

El hierro pudo explotarse también en la FPI, aunque su metalúrgia en la zona ha sido poco estudiada. La producción se limitaría al abastecimiento de materia prima para la fabricación de las herramientas necesarias en las minas (picos, piquetas, punterolas, mazos, tenacillas...etc). Las áreas más probables de producción de mineral de hierro son Cueva de la Mora, el Alto de la Mesa (Riotinto) y La Joya (Pérez Macías, 1998).

Los romanos hicieron gala de una capacidad de organización que no se había conocido hasta entonces. Numerosos historiadores de la antigüedad citan leyes y reglamentos por los que se regían las explotaciones. Las labores más importantes que afectaban a la marcha de toda la explotación como el mantenimiento de los desagües, el abastecimiento de materiales y víveres, la venta de productos elaborados y, en suma, la coordinación y planificación de todos los trabajos, estaban en manos de la propiedad. Las labores de arranque y fundición podrían ser subcontratadas a pequeñas compañías destajistas.

Estatuas romanas encontradas por máquinas excavadoras en Cerro Colorado, están talladas en mármol, pero al estar siglos enterradas en mineral de gossan, tomaron el color rojizo de dicho mineral, les faltan las cabezas, que se supone que les pondrían las del emperador que estuviera en el poder. Foto colección particular.

La mano de obra estaba compuesta en su mayoría por hombres libres aunque también se emplearían esclavos para ciertas labores. Esta idea se opone a las tesis esclavistas que únicamente dejan en manos de libertos los trabajos de organización (técnicos) o represivos (vigilancia) y reservan para los esclavos las labores propias del minero. Pero la lógica es inapelable: "a la luz del día, bajo la presión y la vara del vigilante, se puede obtener algún trabajo útil del esclavo, pero ¿que utilidad se sacará del esclavo oculto en oscuras y estrechas galerías?" (Deligny, 1863). aún así existió la condena a trabajos forzados en las minas (damnati ad metalla) en la que el condenado no veía la luz del día mientras durara su pena.

Columna romana encontrada en Cerro Colorado, expuesta en el Paseo de Minas de Riotinto. Foto colección particular.

El resultado de esta intensa explotación tartésica y romana fueron más de 20 millones de toneladas de escorias de las que casi un 80% se encontraba en Riotinto; el 20% en Tharsis y el resto repartidos entre otras minas. Se ha estimado que estas escorias proceden de la fundición de unos 30 millones de toneladas de mineral, el 90& de las cuales se extrajeron en época romana (Flores Caballero, 1998).

miércoles, 29 de junio de 2011

El Fc. de Aznalcóllar al río Guadalquivir V. (Por Antonio Perejil Delay).

VIADUCTO SOBRE EL RÍO GUADIAMAR.

La única información disponible sobre este puente es
que fue construido sobre el río Guadiamar, cerca de la estación de Gerena-Empalme, en el kilómetro 6.800 de la línea general. Básicamente, se componía de una rígida estructura metálica, con perfil en forma de rectángulo invertido, encima de la cual se asentaban los raíles de la vía; y dos plataformas laterales en voladizo, que se arriostraban a ambos lados de la estructura principal, mediante vigas transversales y soportes en escuadra. Las partes exteriores de dichos pasillos peatonales estaban protegidas con barandillas metálicas, como el viaducto sobre el río Agrio. Y el suelo se resolvía con gruesos tablazones de madera, atornillados a las vigas de hierro transversales.

Un tren vacío con destino Aznalcóllar, cruzando el Viaducto de la Pizzana, sobre el río Guadiamar. (A Mateos).

La estructura principal del puente se ridigizaba con pletinas y ángulos de diversas medidas, que se unían a las vigas de carga principales mediante remaches metálicos, formando celosías. dicha estructura estaformada por tres tramos métalicos iguales
, que se apoyaban en dos pilares de fábrica cilíndricos, cimentados sobre el lecho del Río y dos estribos de planta semielíptica (de ladrillos de fábrica también), donde descansaban los extremos del puente. El Puente de Hierro sobre el río Guadiamar, conocido también como "Viaducto de la Pizzana", fue desguazado por la Sociedad Anónima Comercial de Demoliciones a partir de 1980fecha en que salieron a la venta todas las propiedades de la Compañía Gaditana de Minas, unos años después de la clausura del Ferrocarril. A partir de entonces desapareció de la escena minera uno de los puentes más hermosos de todo el recorrido Aznalcóllar-San Juan de Aznalfarache

PUENTE DE VALENCINA

Esta situado en el kilómetro 20.520 de la línea general, sobre el Arroyo del Judío, aunque en mapas actuales del Servicio Geográfico del ejército, figura con el nombre "Arroyo Pie de Palo". El citado puente queda a unos quinientos metros de la desaparecida estación de Valencina, en sentido Aznalcóllar-Río Guadalquivir, y es idéntico al que se construyo sobre el arroyo de Los Frailes, con algunas diferencias de escasísima importancia.

Esta construido en su totalidad con ladrillos de fábrica prensados, posee el mismo sistema de reforzamiento de arcos con raíles y tiene tres arcos de medio punto, iguales, espaciados uniformemente; pero su plante es ligeramente curva, debido al segmento casi circular que existe entre la Estación de Valencina y la recta que se inicia en las proximidades del Cortijo de Villadiego. Otro matiz que diferencia este viaducto del que se construyo en las cercanías de Aznalcóllar, es que su coronación esta resuelta con los mismos ladrillos de fábrica que se utilizaron para su construcción (recuérdese que las coronaciones del Viaducto sobre el Arroyo de Los Frailes se resolvían con enormes sillares de
granito); y que sus arcos se inician casi a ras de suelo, ya que la depresión del terreno en esa zona no resulta tan impresionante y tan profunda como en el Viaducto de Aznalcóllar.

PUENTE DE LOS VINATEROS

Puente de los Viniteros.

En realidad no se trata de ningún viaducto, sino de un paso elevado a modo de puente, por debajo del cual discurría el Ferrocarril de Aznalcóllar. Esta emplazado en el kilómetro 23.880 de la línea general, en el término municipal de Santiponce. La Compañía Gaditana de Minas tuvo que construir este puente, porque el ferrocarril en esa zona atravesaba un camino muy antiguo, que comunica Santipoce con Valencina y con otros pueblos limítrofes del Aljarafe; y ese camino era frecuentado por los numerosos carruajes de tracción animal que se empleaban en el campo por aquella época.

PUENTE METÁLICO A LA ENTRADA DE GERENA

La construcción del ramal a Gerena no presentó ninguna dificultad especifica por lo llano del terreno y la brevedad del trazado.

Sin embargo, fue necesario salvar una depresión de escasa importancia a la entrada del pueblo, donde se construyó un pontón metálico de cuatro metros de luz. La estructura de hierro descansa sobre los muros de fábrica, que forman los estribos del puente y las jácenas o soportes principales se componen de dos vigas paralelas de perfil en doble T, donde se apoyaban los raíles en su parte superior. Los extremos de las vigas de carga principales se apoyaban sobre cuatro sillares de granito y aquellas a su vez, se arriostraban perpendicularmente con cuatro parejas de pletinas en diagonal, para darle mas rigidez a la estructura. A ambos lados de las jácenas se construyeron sendos pasillos peatonales con vigas de doble T, más pequeñas que las principales y arriostradas a éstas mediante cuatro parejas de perfiles en U, siguiendo la misma alineación que las pletinas del centro. El suelo de los pasillos se resolvía con tablones de madera, atornillados convenientemente a la estructura.

Hasta 1994 este pequeño puente era visitable todavía y se conservaba en buenas condiciones, a falta de los tableros peatonales y los railes de la vía, que fueron desmontados cuando se desmantelo el Ferrocarril. Incluso hasta 1985 conservó una placa metálica de pequeñas dimensiones, donde se podia leer "F.C. DE AZNALCÓLLAR AL GUADALQUIVIR", pero al poco tiempo desapareció. Cuando el ayuntamiento de Gerena construyó el nuevo recinto ferial, en vez de destruir el puente, lo "encapsulo" mediante una enorme arqueta y lo deló en su primitivo emplazamiento, haciendo pasar las actuales conduciones del alcantarillado público por su luz original de cuatro metros. de modo que a los que desconozcan estos datos, puede parecerles que se desguazo, ya que aparentemente está enterrado no resulta visible.

lunes, 30 de mayo de 2011

Historia de la Faja Pirítica Ibérica (III) (por Iván Carrasco).

LAS EXPLOTACIONES ROMANAS

Con la llegada de la paz, el Suroeste ibérico vivirá una era de esplendor. La dominación romana comporta un gran desarrollo de la minería y la metalurgia. este impulso tecnológico hizo posible la explotación de los yacimientos a una escala no conocida hasta entonces. La industria establecida por los romanos en las provincias de Sevilla, Huelva y el Alentejo Portugués estaba destinada a convertirse en una de las mayores empresas realizadas por la humanidad, cuyos logros sobrevivirían hasta nuestros días.

Los romanos demostraron ser buenos prospectores mineros. Casi todas las minas explotadas en la FPI durante los dos últimos siglos mostraban indicios de haber sido trabajadas en tiempos romanos, lo que indica amplios conocimientos de los caracteres superficiales de los yacimientos (Pinedo Vara, 1963). Durante los siglos XVIII; XIX y XX se reconocieron y rehabilitaron kilómetros de galerías y millares de pozos. Es posible que en ocasiones se hayan atribuido a Roma erróneamente labores más antiguas, pero seguro que estos casos son minoritarios. El estudio científico de la minería más antigua en Huelva se ha abordado en fecha muy reciente, cuando la mayoría de las excavaciones habían desaparecido tras la apertura de las grandes cortas. Mucho de lo que se sabe se debe a las descripciones y los textos que dejaron ingenieros de minas como: Tarín, Rúa Figueroa, Palmer, Deligny o Nash; geólogos como: Williams o metalúrgicos como Salkield.

El sistema de explotación se ajustaba al mineral que constituía objeto de beneficio y a los medios técnicos disponibles. La minería es subterránea. La plata es el principal metal beneficiado, continuando en un principio los trabajos tartésicos (como la Cueva del Lago y la Cueva del Tabaco en Riotinto), y produciéndola después (hacia el siglo II a.C.) a partir de las tierras jarosíticas situadas en el contacto entre el gossan y los secundarios. Todas las labores de esta época están concentradas en este punto. La minería se extendió a toda la FPI, pues estas jarositas aparecen con mayor o menor desarrollo en todas las masas de sulfuros que han sufrido los procesos de gosanización.

Ánforas y capiteles romanos encontrados en Riotinto y depositados en el museo al aire libre de Bellavista, actualmente desaparecido tras la habilitación del antiguo hospital de la Compañía como Museo Minero (h. 1960). Foto cedida por F. salgado.

La minería del cobre es más tardía. Las escorias más antiguas que se conocen son las del Barranco Tres cruces (Riotinto) y datan del siglo I d.C. (Blanco y Rothemberg, 1981). La minería a cielo abierto no se empleó porque las leyes medias de los yacimientos de la FPI son inferiores a las que buscaban, probablemente por encima del 5% en cobre (Tarín, 1888). Las menas explotadas fueron los minerales de las zona de enriquecimiento supergénico (calcosina y tenorita) y, quizás, también las calcopiritas de mayor ley.

Una vez descubierto un paraje de interés, se comenzaba la perforación de un gran número de pozos (muchas veces por parejas), hasta que en alguno encontraban minerales explotables. En ese caso comenzaban las labores de arranque, trazándose intrincadas galerías de investigación siguiendo las vetas ricas hasta que los minerales se perdían o su ley disminuía a valores no económicos (Anciola y Cossío, 1856). Si en el trayecto de una galería se topaban con bolsadas o zonas de bonanza, las excavaciones se ampliaban abriéndose grandes anchurones como los que aparecieron en Tharsis, Sotiel o Riotinto. Algunos de estos anchurones se encontraron parcialmente rellenos con estériles a modo de realces (Tarín, 1888). Los limites de estos huecos serían determinados por el empobrecimiento del mineral o por su elevada dureza.

Una "Cuppa" procedente de los enterramientos de la época Romana, hallada en la necropolos de "La Dehesa" en el término de Minas de Riotinto. Foto Paco Alcázar.

La fortificación era de diversos tipos. Las galerías y pozos excavados en terrenos poco consistentes o las que seguían el contacto del mineral con el encajante, si éste estaba alterado, se entibaban con cuadros y encostillados de maderas autóctonas como la encina y el alcornoque. A veces se empleaban los estériles para rellenar las labores abandonadas total o parcialmente, en forma de muros y llaves (Tarín, 1888).

Como alumbrado se empleaban candiles de barro en los que se quemaba aceite, denominados “lucernas”, Se situaban en pequeños nichos (lucernarios) excavados cada pocos metros en los hastiales de de las galerías o de los pozos. Aún hoy, es posible ver en los lucernarios las marcas dejadas en la roca por la llama de las lamparillas. Para ahorrar aceite, en los lugares de paso, las cuadrillas de mineros caminaban en fila con el capataz a la cabeza, quién encendía las luminarias, mientras que el último de ellos era el que se encargaba de apagarlas. En los tajos, la iluminación era permanente pero escasa. Tal como lo dejo escrito Plinio: “la luz de sus candiles les servía para medir el tiempo de su trabajo”. El mineral se extraía por el método de gavia, pasándose las espuertas o capachos de unos a otros en hilera “de modo que solo los últimos veían la luz del día” (Plinio). También se emplearon tornos movidos a brazo y poleas, como los encontrados en Aljustrel (Domergue, 1987).

Un capitel de las columnas talladas por los romanos, hallado en Cerro Colorado. Foto Paco Alcázar.

A medida que las explotaciones fueron ganando profundidad surgió la necesidad de avacuar las aguas freáticas. Los romanos demostraron poseer un gran ingenio a la hora de abordar los problemas técnicos que plantea el desagüe minero, empleando varios sistemas que pueden clasificarse en dos grupos fundamentales : naturales y forzados. En principio, bastó con recurrir al drenaje de las labores mediante socavones excavados en el punto más bajo de las mismas y con pendiente favorable a la salida del agua. Este sistema fue empleado en todas las minas. Algunos alcanzaban longitudes kilométricas y siempre iban acompañados de una hilera de pozos o “lumbreras” situadas a corta distancia entre si y que seguían la dirección de la galería. Su función sería servir de orientación durante la excavación o bien disponer de un mayor número de puntos de ataque para disminuir el tiempo de ejecución de la obra. Téngase en cuenta que, debido a la pequeña sección, nunca pudo haber más de un hombre trabajando por cada frente de arranque: “ los escalones hallados en las galerías de desagüe entre las lumbreras y los anchurones que con ello corresponden señalan claramente los puntos donde tuvieron lugar los rompimientos “ (Tarín,1888). En ocasiones, los socavones estaban superpuestos para aprovechar en el inferior las lumbreras del superior.

martes, 19 de abril de 2011

Historia de la Faja Pirítica Ibérica (II) (por Iván Carrasco).

LA PRIMERA CIVILIZACIÓN MINERA: TARTESSOS.

En el Bronce Final (1.200-900 a. C.) se vivió un gran florecimiento de las actividades mineras y metalúrgicas, con la implantación de un fuerte comercio que fue controlado paulatinamente por los mercaderes Fenicios (Blanco et al., 1981). Este auge tecnológico y cultural, se concretó en el Suroeste Ibérico con la aparición de una civilización nativa que basó su economía principalmente en la producción de metales, alcanzando grandes cotas de poder. Este pueblo era conocido entre los griegos con el mítico nombre de Tartessos.

El éxito de esta civilización se debió sin duda al dominio de la metalurgia de los minerales argentiferos. La plata seguía obteniéndose a partir de un mineral "autocopelante", el gossan de los sulfuros complejos. Los elevados contenidos en plomo y plata permitían su tratamiento sin más aditivos que los fundentes. El proceso básico consistía en la fusión de una mezcla empírica de diferentes materiales. Las proporciones se determinaban en base a características externas como el peso o el color. el producto de dicha fusión era un plomo argentífero que se desplataba en crisoles por copelación. Es factible que se efectuaran varias copelaciones sucesibas para depurar el litargirio (oxido de plomo) que pudiera tener plata.

Jarrón Tartesico. Foto de Wikipedia.

Las escorias de sílice libre son características de este proceso. El exceso de sílice se debe a que favorecía la recuperación del plomo (Salkield, 1987). Por el contrario, el metalúrgico de la Edad del Bronce desconocía que, añadiendo más plomo a la mezcla inicial, se recuperaba aún más cantidad de plata. Esa innovación debió esperar la época romana, que sera cuando las técnicas de copelación adquirirán su máximo esplendor (Pérez Macías, 1996). La mayor producción se daba en el Filón Norte de Riotinto, donde se trabaja principalmente las cuevas del Lago y del tabaco (Williams, 1950). La transformación de las menas se llevaba a cabo en los poblados de Corta Lago y Cerro Salomón (Salkield, 1987).

En otros puntos continuó la extracción de cobre. Aunque era el metal más utilizado por aquel entonces, fue perdiendo pujanza en la región, desplazado por el ímpetu arrollador de la minería de la plata que reportaba mayores beneficios y que demandaría abundante mano de obra, parte de ella procedente de las minas filonianas de cobre. A pesar de lo dicho, los tartessos no renuncian a la producción de bronces, importando el estaño indispensable para su fabricación del Norte de la Península Ibérica o de las Islas Británicas. El oro es otro metal que dio fama y riqueza a este pueblo (recuérdese el tesoro del Carambolo, por ejemplo) y por el es citada Tharsis en numerosos textos antiguos. Todavía no se ha encontrado ninguna prueba que permita asegurar que los tartessos, ni aún los romanos, beneficiaron el metal amarillo en las minas de la FPI. El tema es complejo y queda abierto a futuras investigaciones.

En este periodo, las actividades se circunscribieron inicialmente a Riotinto, aunque posteriormente se ampliarán a otras minas como Tharsis, Monte Romero (donde en 1986 se encontró una copela preromana) y Aznalcóllar. Esta expansión de los trabajos se debió sin duda a la gran demanda de plata en el mundo antiguo y pudo ser animada con la llegada de los barcos de comerciantes fenicios procedentes de Tiro, que se establecieron definitibamente en la región hacia el 1.100 a. C. con la fundación de la factoría de Gadir (Cádiz).

Parece ser que los tartessos mantuvieron siempre en su poder las minas, con lo que la intervención fenicia quedaría reducida al papel de comprador, posición que queda reforzada por la ausencia de asentamientos estables de dicho pueblo en las zonas de clara presencia indígena. Los minerales y metales producidos en las áreas de influencia de Riotinto y Tharsis se transportaban buscando su salida natural hacia el puerto de la capital de tartessos (¿Huelva?), en donde también se fundieron parte de ellos (Pérez Macías, 1996). La producción de Aznalcóllar era fundida en el poblado de San Bartolomé de Almonte (Huelva) y comercializada directamente en Gadir, por lo que se piensa que este circuito comercial, incluidas las minas, estaban bajo la dirección de los fenicios en un régimen colonial (Martínez y Miranda, 1998).

Hacia la primera mitad del s. VI a.C., se observan signos de decadencia en Riotinto, que coinciden temporalmente con un auge en las producciones de Tharsis que se prolongó hasta principios del siglo V a.C. La presencia de los mercaderes griegos puede considerarse testimonial, debido a la puesta en marcha a las minas de plata del Lurión, explotadas por Atenas (Pérez Macías, 1996) y sobre todo, al empuje de la civilización cartaginesa que se convirtió en la primera potencia del Mediterráneo Occidental (Pinedo Vara, 1963). Los cartagineses se establecieron inicialmente en el Sureste peninsular y desarrollaron una gran industria minerometalúrgica cuyo objetivo era la plata de la Sierra de Cartagena. A partir de ese momento, los días de Tartessos están contados: según Estrabón, los colonizadores impusieron un bloqueo económico que perjudicó seriamente los intereses comerciales de los nativos. Más tarde, se harían con la propiedad de las minas. Las aportaciones de los bárquidas a la minería del suroeste pudieron ser más que importantes de lo que se ha creído tradicionalmente. Es posible que fueran ellos los que comenzaron la explotación de las argentojarositas por pozos y galerías, mineral que ya conocían en sus minas de la Sierra de Cartagena.

Las minas de la península, conocidas en todo el orbe, atrajeron a una potencia militar y económica emergente; Roma. Al igual que a sus predecesores los cartagineses, la posesión de las riquezas que encerraban las tierras de la vieja Tartessos, excitó la codicia de los estadistas romanos.Pero antes de producirse la derrota definitiva de los bárquidas, transcurrieron largos años de luchas que dificultaron la minería en toda la región, llegando posiblemente a un estado de semiabandono por falta de hombres para el trabajo y de materiales, así como por las dificultades que planteaba el comercio en tiempos de guerra. Las actividades minero-metalúrgicas no se recuperarán hasta el siglo III a.C.

viernes, 7 de enero de 2011

Historia de la Faja Pirítica Ibérica. (por Iván Carrasco).

La minería ha sido el motor de la civilización desde los albores de la historia, proporcionando a la sociedad las materias primas con las que se fabrican la mayoría de los objetos de consumo, siendo pionera en la aplicación de nuevos equipos y técnicas que en etapas posteriores se generalizaron a otros campos. La adaptación a los nuevos mercados y la exigencia de calidad, ha sido un gran reto para la industria minero-metalúrgica. Cada paso que se ha dado, ha supuesto el esfuerzo de generaciones de mineros para superar continuas dificultades. La minería metálica del suroeste ibérico es un vivo ejemplo de todo ésto.

La región de Suroeste de la península denominada modernamente Faja Pirítica Ibérica (en adelante FPI) es, sin lugar a dudas, la más explotada por la humanidad desde la antigüedad. Se tiene constancia arqueológica de que la producción de metales dio sus primeros pasos en algún momento del tercer milenio antes de nuestra era, lo que se traduce en 5.000 años de minería. por tanto, la refleción de Flores Caballero sobre Riotinto puede hacerse extensiva a toda la región cuando afirma que: "si pudiéramos contar con la información del número de horas de trabajo realizadas de manera directa o indirecta en las minas, comprobaríamos que es una de las obras humanas donde se han acumulado más horas de esfuerzo" (Flores Caballero, 1988).

LOS INICIOS DE LA PRODUCCIÓN DE METALES

Las primeras actividades minero-metalúrgicas se remontan al periodo Calcolítico (tercer milenio a. C.). El yacimiento portugués de Jôao Marques (Goncalves, 1987) o el poblado metalúrgico del Cabezo Juré (Alosno) investigado por el Proyecto Odiel (1991) y datado mediante Carbono 14 en el 2.500 a.C. (Nocete y Linares, 1999), son dos claros ejemplos de ello. Por el momento no se han encontrado pruebas concluyentes que demuestren el moldeo directo del cobre nativo, que constituiría una fase aún más primitiva de desarrollo, pero la abundancia de dicho metal en sus múltiples combinaciones y la aparición esporádica de ejemplares nativos aún hoy en día, hace pensar que quizás se diera.

Detalle de la pluma y el cazo de una excavadora de vapor Bucyrus en Corta Dehesa (hacia 1900. La misión del hombre sobre la plataforma es tirar de la cadena que acciona el pestillo y que permite la apertura del cazo para vaciarla. Foto cedida por F. Salgado.

Las primeras explotaciones conocidas, como por ejemplo Cuchillares (Campofrio), consistían en pequeñas zanjas abiertas en afloramientos filonianos de cuarzo. óxidos de hierro, azurita y malaquita. Las labores eran toscas y muy primitivas. La herramienta empleada era el conocido mazo de piedra, con un surco labrado en su zona media que servía para amarrar el mango. Se han encontrado numerosos ejemplares de este tipo en la región y fueron empleados incluso en la Edad del Bronce.
Las menas beneficiadas eran autofundentes. Tras una conminución previa, los minerales se fundían en bocamina en hornos de construcción muy simple. La escoria resultante era viscosa y poco homogénea. Es probable que no lograran derretirla, por lo que se martilleaba antes de su soldificación total para separar los nódulos de cobre. Más adelante, los trabajos se extenderían a otros yacimientos donde tan sólo aparecerían los carbonatos de cobre. Los pioneros de la fundición intentarían reproducir en la carga del horno lo que habían observado en la naturaleza, añadiendo al mineral los óxidos de hierro y el cuarzo como fundente. Esta puede ser una de las primeras innovaciones realizadas por los primitivos mineros (Blanco Y Rothemberg, 1981).
La aparición de culturas tan especializadas comporta la lucha por el control de la tecnología y de los yacimientos. Se construyeron los primeros poblados fortificados y surgió un rudimentario comercio basado en el trueque de objetos metálicos por otros bienes. Todas estas características aparecen en el poblado de Cabezo Juré (Nocente y Linares, 1999), donde además parece que existía cierta diferenciación social basada en la posesión de tres elementos: tecnología, armas y productos foráneos. Con el tiempo, el comercio actuó a modo de catalizador, favoreciendo el intercambio de ideas y experiencias con otros pueblos. Sin embargo, un nuevo factor apareció a finales del Calcolítico: los depósitos de carbonatos fueron agotándose en unos casos o alcanzando los niveles donde aparecían los sulfuros. Ante la imposibilidad de tratarlos, las minas quizá fueron abandonadas durante un tiempo.
Ya en la Edad del Bronce (h. 2.000 a.C.), el empleo del cobre arsenical en la manufactura de utensilios indica que el metal procedía de la fusión de sulfosales. Una mina típica de esa época es Chinflón (El Pozuelo). Aquí se abrieron rudimentarios pozos con herramientas de bronce. Estos pocillos tienen labrados en sus hastiales pequeños huecos que servían como peldaños para acceder a los trabajos. La metalurgia alcanzó un gran desarrollo. Se empleaban de forma generalizada los fundentes y las escorias eran en derretido. En el fondo del hogar del horno quedaban panes de cobre de unos 3 ó 4 kg. de peso (Blanco y Rothemberg, 1981).

Malacate de caballerías en el Pozo San Pablo de Cueva de la Mora (1914). Foto cedida por FRT.

Los hallazgos efectuados en las excavaciones del asentamiento del Cerro de las Tres Águilas y de la necrópolis cística de La Parrita (ambas en Nerva, Huelva), o los realizados en la Mina San Platón (a 9 km de Riotinto) permiten concluir que, en algún momento en el Bronce Inicial y el Bronce Medio (1.800 - 1.200 a.C.), se comenzó a fundir plata por primera vez en la Península Ibérica. Riotinto es el lugar donde se han encontrado los restos (escorias) de mayor antigüedad (Pérez Macías, 1996). Los primeros trabajos serían de escasa entidad. A medida que la producción crecía, fue desarrollándose una minería de ladera en pequeñas cuevas, excavadas por la cota apropiada para evitar la dura montera. Los minerales mas buscados eran los de gossan ricos en plomo y plata, originados por la oxidación de los sulfuros complejos.

domingo, 17 de octubre de 2010

La Sociedad de Minas de Cobre de Nerva (1906-1912). Por Iván Carrasco (2)

En 1907 comenzaron los trabajos preparatorios: 60 operarios trabajaban en la mina, incluidas varias mujeres dedicadas al estrío del mineral abandonado en los terreros. Se realizó algún arranque en la corta y se trabajaba en una galería del Piso 1 al NW de la masa principal que intercepto un filón de calcopirita de 2.5 m de potencia y leyes entre 7 y 22 % en cobre que debió esterilizar pronto, La producción de ese año fue tan solo de 600 t con 2 % de ley media. A pesar de que los consultores habían recomendado la instalación de máquinas de vapor, bombas de achique y emplear perforadoras neumáticas, la falta de medios comenzó a hacerse patente. Las voladuras se perforaban a maza y barrena. Por otra parte, el reconocimiento de las labores en profundidad no avanzaban con la velocidad deseada. Los trabajos de reprofundización del pozo Maestro estaban paralizadas en febrero de 1907 debido a una inundación, tras haber intersectado una zona con calcopirita diseminada: la afluencia de agua era tan grande, que era imposible desaguar el pozo con el torno de mano instalado en él.


A primeros de 1908, Minas de Cobre de Nerva afrontaba el futuro con ilusión: la fundición había comenzado a procesar las primeras toneladas de mineral de La Ratera y otras minas. De otro lado, las investigaciones prosegían en La Chaparrita. Al no poder profundizar la mina, se realizaron varias galerías reconociendo el Piso 2 situada al oeste y noroeste de la corta, entre la masa principal y otros afloramientos, pero no se obtenían los frutos esperados. Además de continuar la falta de medios, concentrados todos en la puesta en marcha de la fundición, el personal de la mina se redujo a 30 operarios. A pesar de todo, ese año se produjeron 655 t al 2 % procedentes de rebuscas en los terreros de lixiviación y la corta.

Foto de la fundición de Los Silillos en construcción, en ella se observa la nave de los hornos y convertidores y la chimenea en sus inicios, cuando se comenzaba a construir, como se puede leer en la foto, esta fechada en 1907, esta foto esta tomada de esvalverde.com y es de la colección de Antonio Rico, al cual tuve el placer de conocer en Valverde del Camino, me gustaría escribir o poner algo de su vida en este blog, si algún valverdeño o valverdeña quiere, que mande lo que desee sobre este hombre y lo publicaremos, creo que se lo merece.


Las cotizaciones del metal no acompañaron a la empresa: hasta 1907, el precio del cobre había subido sin parar, provocando un "efecto llamada" que motivó un fuerte incremento en la demarcación de registros mineros en Huelva, que no fue ajeno a la sociedad de Nerva. Sin embargo, ese año el cobre comenzó a bajar pasando de un precio medio de 115 L durante el primer trimestre, a 110 L el segundo, 89 el tercero y 67 el cuarto, finalizando el año a 65 L y manteniéndose en 1908 y 1909 con una media de 64 y 63 L, respectivamente.


En ese estado de las cosas, en la mañana del lunes 23 de marzo de 1908 el banquero Rochette, inspirador del negocio, fue detenido en su casa de París acusado de multiples estafas. Simultáneamente, se suspendieron las operaciones del Banco Franco Español y La Sociedad de Credito Minero, institución encargada de proporcionar los fondos para financiar las operaciones de las distintas empresas participadas por Rochette, entre ellas y de forma destacada, Minas de Cobre de Nerva. A pesar de que a los pocos días las acciones volvieron al nivel de cotización anterior a la detención de Rochette (o incluso lo superaron), con el tiempo el escándalo creado hizo un daño irreparable. las minas y la fundición se paralizarían en 1909. La Chaparrita lo haría en julio de ese mismo año.

Foto de principios de los años 90 del pasado siglo XX, en ella se observa lo poco que queda de la fundición solo la chimenea, las explanadas de las naves, de las vías y los muelles de carga, esta tomada de la misma pagina que la anterior y realizada por Antonio Rico.

Minas de Cobre de Nerva vivió unos años de azarosa existencia, luchando por reconducir el proyecto y hacerlo rentable. Finalmente, con la empresa descapitalizada y la confianza perdida ante los accionistas y las instituciones financieras, la sociedad se declaró en quiebra y entró en liquidación. En Julio de 1911 , un grupo de accionistas constituyó una sociedad con domicilio en París y sucursal en Madrid denominada La Nerva, con el objeto de explotar los bienes inmuebles heredados de la fallida compañía. Un horno y otros equipos de la fundición de Los Silillos se vendieron a The Huelva Copper & Sulphur Mines Ltd, que los reutilizó en las nuevas instalaciones que esta compañía montó en Cueva de la Mora.


A finales de los años 20 del siglo pasado, The Río Tinto Company Ltd. adquirió el grupo de concesiones de La Chaparrita a sus anteriores propietarios. La investigación realizada se limitó a la cubicación de los morrongos existentes (1929), un informe geológico elaborado por el géologo consultor David Williams (1930) y una campaña de geofísica a mediados de los 70 ( ya como Unión Explosivos Río Tinto) que detectó una débil anomalía en la zona que no llego a sondearse.


En la actualidad, La Chaparrita permanece sin investigarse. El acceso a la mina es sencillo. Toda el área está cubierta por una vegetación exuberante que no impide reconocer los lugares que aparecen en las fotografías incluidas en este artículo e imaginar la actividad de principios del siglo XX. La corta se encuentra parcialmente rellena con los derrumbes que han ido produciéndose en los taludes. En el fondo. pueden verse restos de pirita masiva y algunas antiguas galerías con pequeñas costras de vitriolos. El silencio envuelve hoy a una mina que antaño fue sinónimo de rentabilidad.

lunes, 4 de octubre de 2010

La Sociedad de Minas de Cobre de Nerva (1906-1912). Por Iván Carrasco. (1)

A principios del siglo XX tuvo lugar el último intento para reactivar la minería en La Chaparrita. Esta iniciativa se llevó a cabo como parte de la controvertida aventura empresarial protagonizada por la Sociedad de Minas de Cobre de Nerva.

Esta compañía se constituyó en Madrid el 17 diciembre de 1906 con un capital social de 20.000.000 pts. dividido en acciones de 50 y 500 pts. Su objetivo, definido en estatutos sociales, era la "explotación de los grupos mineros La Ratera y La Chaparrita (...), así como la de otras minas que compre o arriende y todas aquellas operaciones que tengan relación con la que constituye su objetivo principal".

Los principales intereses de la Sociedad se encontraban en el área de Valverde: los grupos filonianos María Concepción (La Ratera) y Caridad (Los Silillos), y el proyecto de construcción de una fundición que centralizase la producción de mineral propia y de otras minas de los alrededores, Pero el nombre de la compañía se eligió deliberadamente aprovechando la ubicación de La Chaparrita en Nerva y su proximidad al gigante Riotinto, a modo de reclamo para los potenciales inversores.

Minas de Cobre de Nerva. Acción al portador de 500 pts. (Serie B). Colección del autor.

El consejo de administración de Minas de Cobre de Nerva estaba presidido por D. Andrés Mellado, senador Vitalicio, ex-Ministro y Gran Oficial de la Legión de Honor. El accionista mayoritario era el Banco Franco Español, constituido también en 1906 y representado por dos consejeros: Mr. Henri Rochette, Administrador Delegado del Banco y D. Manuel Martín de Oliva y Sánchez-Ocaña, segundo marqués de Nerva, ex-Senador del Reino, Consejero de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid y del Banco Franco Español.

Minas de Cobre de Nerva poseía derechos de investigación con opción a compra obre La Chaparrita. El yacimiento fue aportado a la sociedad por su propietario: Alfonso de Sandoval Bassecourt, Barón de Petrés y ex-Alcalde de Alicante por el partido conservador , que inmediatamente pasó a formar parte del Consejo de Administración. El acuerdo contemplaba que si las investigaciones llegaban a buen puerto, el Barón recibiría a cambio de la mina 5.000 acciones de 500 Pts. que representaban un 12.5 % del capital social de la empresa.

Minas de Cobre de Nerva nació como una empresa en captar al pequeño inversor . Así, en febrero de 1907 se editó un prospecto en español y francés compuesto de tres partes: en la primera, se analizaba el mercado del cobre y su proyección a futuro. La segunda parte abordaba la presentación del proyecto empresarial de MCN y la descripción de sus minas. El estudio finalizaba con la inclusión de un informe técnico del Director General de la compañía, J Constantine Fernau y otros cuatro firmados por ingenieros consultores que avalaban las estimaciones del primero. El prospecto ésta profusamente ilustrado y contiene planos de las minas. La versión francesa incluye una cuarta parte con una copia completa de los estatutos sociales.

Los títulos salieron a la venta pública simultáneamente en Madrid y París entre el 11 y el 18 de marzo de 1907 al precio de emisión de 55 francos (60 pts). El arranque fue fulgurante: en tan sólo un año se completó la construcción de la fundición de Los Silillos y de un ramal ferroviario de ancho de vía 1.067 mm y 3 km. de longitud entre ésta y la estación de Valverde del Fc de Buitrón, En La Ratera se hicieron progresos, montándose nuevas instalaciones y continuando las investigaciones. Y todo esto pagando puntalmente dividendos semestrales del 4 % tal como estaba contemplado en los estatutos, aunque por entonces la compañía no generaba ingresos.

Para La Chaparrita, Fernau planteó una explotación de 1.000 t/año de cobre metal que suponía una extracción mínima de 35.000 t/año de mineral. Calculó el valor de la producción de 1.000 t/año de cobre metal que suponía una extracción minima de 35.000 t/año de mineral. Calculó el valor de la producción considerando un precio medio de 90 L/t de cobre y los costes de producción considerando su transporte por el Fc de Buitrón hacía Valverde para tratarlos por fusión directa. Según sus cálculos, La Chaparrita habría de generar unos beneficios netos anuales de cerca de 2.390.322 Pts. La realidad mostraría que estos cálculos eran excesivamente optimistas.

Uno de los principales problemas que debía afrontar la explotación sería el transporte de mineral. Sobre este punto, la Sociedad llegó a elaborar un ante proyecto de una línea de unos 6 km. que discurría a media ladera por la sierra de Cecimbre y enlazaba con la línea de Buitrón a la altura del cargadero de La Poderosa que nunca llego a ejecutarse.

domingo, 16 de mayo de 2010

LA CHAPARRITA: de negocio minero módelico a fracaso empresarial (1856-1910). Por Iván Carrasco.

Voy a incluir en este blog otro trabajo de nuestro amigo, el ingeniero de minas Iván Carrasco, gracias a este magnifico articulo, que se publico en la revista Nervae en agosto del año 2008, nos permitió conocer de primera mano la historia de una mina cercana, situada en el término municipal de Nerva a unos cuatro kilómetros a levante de Peña del Hierro, una mina que casi fue legendaria para las gentes de esta zona, pero dejemos que el amigo Iván un verdadero técnico en la materia, nos deleite con la historia de dicha mina.

Circulando desde Minas de Riotinto hacia Campofrío por la carretera A-461, al cruzar el tramo situado en la divisoria de las presas de agua y gossan de la planta de tratamiento de Cerro Colorado, si se mira a la derecha pueden verse unas escombreras y algunos restos de edificaciones parcialmente anegadas por las aguas embalsadas. Pertenecen a La Chaparrita, una mina con una curiosa historia muy poco conocida.

Las instalaciones de La Chaparrita, visibles desde la carretera A-481, están parcialmente inundadas por las presas mineras de Riotinto. (Foto ICM, julio de 2008)

Apenas situada a cuatro kilómetros al norte de Riotinto. La Chaparrita contrasta con la legendaria mina por su modesto tamaño. Sin embargo, su ubicación en la zona norte de la Faja Pirítica Ibérica, le confiere unas características similares a las de otros yacimientos de esta alineación como San Platón, Concepción o Poderosa, fundamentalmente la alta concentración de metales base en la pirita. En este caso, los informes geológicos y mineros consultados coinciden en que se caracterizó por tener una zona de enriquecimiento secundario bien desarrollada, lo que proporcionó un tonelaje sustancial de negrillo (calcosina) de alta ley en cobre que compensó sobradamente el pequeño tamaño de la masa. Además, el resto de la mena estaba constituido fundamentalmente por "mineral amarillo" (cobrizo) lo que permitió una explotación a pequeña escala, ajustada a las condiciones reales del yacimiento y bien organizada.

Remontándonos a los orígenes de la explotación, en el área no han aparecido vestigios claros de ocupación. Tampoco se citan en la bibliografía trabajos antiguos, a excepción de un antiguo escorial situado en las cercanías de la mina y que por su composición química se deduce que procede de la producción metalúrgica del cobre. En los alrededores de la masa principal, existen crestones de materiales gossanizados en los que aparecen pequeños pozos y calicatas perforados en época indeterminada. No fue hasta la primera mitad del siglo XIX cuando esta mina vivió su edad de oro industrial. Al compás de la reactivación minera en Huelva, hacia 1854 se registraron varias concesiones en el área que totalizaron una superficie de 45 Ha. Estas concesiones se han mantenido prácticamente sin variaciones desde entonces.

La misma imagen que la que esta mas abajo, pero tomada hace un siglo, durante los trabajos de investigación de Minas de Cobre de Nerva. (MCN, 1907)

La empresa titular de los derechos era la Sociedad Minera Nuestra Señora de la Salud de Sevilla. Dispusieron las instalaciones necesarias para la explotación de la mina y la producción de cobre fino en una pequeña fundición. La primera producción de la que se tiene noticias es de 2000 t en 1855. Dos años después la mina alcanzó un ritmo de 4000 t/año, que mantendría hasta finales de la década de 1860. Inicialmente, se empleó la minería subterránea por el método de huecos y pilares.
La Chaparrita era una masa de mineral bien definida y de forma irregular. Las galerías cortaron los contactos de la pirita con la roca de caja (riolita) en distintas direcciones y en profundidad. En el fondo de la corta, pueden observarse los restos de dos masas de pirita masiva separadas por un dique de pórfido. Estas masas debieron estar unidas a menor profundidad, formando una única de 90 m en dirección con potencias variables entre 8 y 20 m.

La Chaparrita. Vista general de la corta hacia el norte. (Foto ICM, julio 2008)

La profundidad del mineral variaba entre 11 y 20 m. La mina vieja constaba de 3 pisos. El primero, denominado El Buzón, situado a unos 10 m de profundidad fue el de mayor desarrollo en sus labores y de allí procedía sin duda el grueso de la producción. El fondo de la corta coincide con este piso y se accedía a él desde el Suroeste por medio del Socavón de Desagüe, de 200 m de longitud y transversal a la masa. En el Piso I, situado a unos 10 m por debajo del anterior, la masa acuñó considerablemente y en el Piso 2, 10 m más abajo, las galerías apenas intersectaron algunas manchas o filoncillos de pirita. Los trabajos estaban atendidos por dos pequeños pozos de extracción ubicados en la zona principal del yacimiento, el pozo Maestro de 40 m de profundidad y el pozo La Salud (30 m). Un tercer pozo, San Jorge (20 m) y el Socavón de San Antonio (750 m) daban acceso a El Buzón desde el extremo Sureste.