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lunes, 23 de noviembre de 2015

#AVANCE: Perejil Delay publica su Romancero del río Tinto

Portada del libro 
Al fin vio la luz. Y ya era hora, llevaba demasiados años en muchos cajones a la espera de publicarse. El escritor nervense y uno de nuestros colaboradores más prolíficos, Antonio Perejil Delay ha visto hacerse realidad una de sus ilusiones desde hace años: ver publicados en un libro su Romancero del río Tinto. Una auténtica joya escrita en versos romance y que ya aquí en La Factoría hemos tenido el lujo de leer algunos de los 56 poemas que lo componen durante estos años y que inspiró nuestra sección 'Versos a vapor'. "Es difícil describir todas las sensaciones que transmite el río Tinto; pero yo siento una especie de gozo y de felicidad interior, cada vez que me asomo a contemplar esos parajes desérticos e inhóspitos donde hay amontonados tantos siglos de historia", confiesaba hace unos años acerca de la inspiración de su particular Romancero.

La Asociación para la Defensa y Recuperación Histórica de Minas de Herrerías, con su  presidente José Suárez Suárez a la cabeza, han hecho posible la  publicación del Romancero del río Tinto y  "sin escatimar ni tiempo, ni medios, ni interés para publicarlo en un tiempo récord de unas dos semanas, según comenta emocionado Perejil.

En adelante, seguiremos de cerca todo lo que acontezca sobre esta publicación tan especial para La Factoría, tanto una información más detallada de la publicación en sí como de  todo lo referente a  posibles presentaciones, puntos de venta. etc.

Entretanto, el equipo de La Factoría no puede estar más feliz por el amigo Antonio Perejil Delay por lo que sabemos y sentimos que le supone este tremendo alumbramiento. A disfrutarlo, amigo, y que nosotros lo veamos!

domingo, 8 de noviembre de 2015

El Tinto mira las máquinas

Cocheras de Zarandas. Foto: APD
EL Tinto mira las máquinas
de vapor que yacen quietas
carcomidas por la herrumbre,
sobre un trajín de vías muertas
entre el Túnel dieciséis
y las modernas Cocheras.
Le gustaría oír de nuevo
aquellas máquinas lentas
que iban dejando a su paso
nubes grises, blancas, negras…
y silbidos afilados
que rompían la paz perpetua
de estos profundos barrancos
donde el sol apenas entra.
Pero el Río sigue su curso
como si nada ocurriera;
y al mirar las viejas máquinas
centenarias, macilentas
que ya no pueden andar,
se compadece y lamenta
que esos caballos de acero
no troten por estas sendas.

Antonio Perejil Delay: Romancero del Tinto

martes, 3 de noviembre de 2015

Nadie puede robarme este paisaje (II)

El río Tinto. 4 de abril de 2009. A. Perejil Delay 

QUITÁDME cuanto queráis,
que yo os perdono por ello.
Pero dejadme escuchar
al río que yo más quiero,
con sus trompetas de cobre
y sus roncos violonchelos.
Dejadme con mi río Tinto
y estos escoriales negros
de la antigua Fundición;
que quiero escuchar los ecos
de tantos siglos de historia
y mirarme en los espejos
del agua cuando está quieta,
mientras escribo en silencio
sobre un papel amarillo
estos treinta y tantos versos.

Antonio Perejil Delay: Romancero del Tinto 

martes, 20 de octubre de 2015

Nadie puede robarme este paisaje (I)

Paisaje del río Tinto. Foto: Francisco Domínguez

Podéis robarme la música
de esos metálicos versos,
que anidan igual que pájaros
en los valles de mi pecho.

Podéis robarme, quizás,
los folios amarillentos
donde guardo los romances
de este río tan minero.

Podéis robarme las fotos
que desde niño conservo,
pegadas cual mariposas
en el álbum de mis sueños:
Pero no podéis robarme
estos barrancos desiertos,
donde todavía se alzan
los podridos esqueletos
de ruinosas estaciones,
y esos raíles gemelos
que iban juntos como hermanos
hasta el mar de los Tartesos.

Antonio Perejil Delay: Romancero del Tinto 

miércoles, 7 de octubre de 2015

Las riberas de fango mineral

Riberas de fango mineral del Tinto. A. Perejil Delay
Los márgenes del río Tinto
son de fango mineral,
amasado con las aguas
del cobre en la oscuridad:
Allí solamente bebe
la flor de la soledad,
entre riberas hostiles
con playas de roja sal.
En estas orillas yermas
del color del azafrán
no crece ninguna especie
de salvaje matorral,
ni alamedas, ni encinares
ni caracolas de mar:
Sólo veréis por doquier
la flor de la soledad
marchitándose despacio
en este Río infernal,
y bebiendo como siempre
en su morado caudal.

Antonio Perejil Delay: Romancero del Tinto 

lunes, 18 de mayo de 2015

El Tinto a vista de pájaro (A. Perejil Delay)

El río Tinto. Foto: A. P.D
No le hagáis caso a los mapas
convencionales que venden
de la provincia de Huelva,
donde el río Tinto aparece
como una línea sinuosa
delgada y azul celeste.
Si queréis averiguar
el color que este río tiene,
lo mejor es que observéis
desde el aire su corriente,
arrastrándose hasta el mar
como una roja serpiente.
Y si algún día queréis
ver sus estampas agrestes
de tonos amarillentos
y hablar con él frente a frente,
asomaros a cualquiera
de sus centenarios puentes
y comprobad que el río Tinto
solo arrastra olvido y muerte,
y tan solo se alimenta
del agua turbia que bebe.

Antonio Perejil Delay: Romancero del Tinto

lunes, 13 de mayo de 2013

La química azucena de la espuma (Antonio Perejil Delay)

Foto: Cascada de Cobre. Alejandra Domínguez

Cuando la brava serpiente
del Río se despereza
y rompe en los arrecifes
donde se duelen las piedras
de los colmillos del cobre,
le nacen espumas muertas
a las aguas minerales
que van de Riotinto a Huelva.
Por los hondos precipicios
el Río se desespera
y forma racimos blancos
de químicas azucenas,
que en el jardín de la mar
echarán raíces nuevas,
al mezclarse con el vómito
de enfurecidas mareas.

Antonio Perejil Delay: Romancero del Tinto

viernes, 22 de marzo de 2013

Las escorias del ferrocarril (Por Antonio Perejil Delay)


El rio Tinto bajo el puente peatonal Cachán en Berrocal
FOTO:Antonio Vázquez Jiménez
Un largo colchón de escorias
tartésicas y romanas,
soportan aún los raíles
y las traviesas británicas
del viejo ferrocarril.
Estas escorias ancianas
que tienen casi dos siglos
guardados en sus entrañas,
ahora duermen en silencio
junto a las rojas estampas
que dibuja el río Tinto
hasta llegar a La Rábida;
y sueñan con esas manos
anónimas, encalladas,
que arrancaron los metales
a golpes de pico y maza…
En las orillas del Tinto
se conserva amontonada
la escoria por donde el tren
diariamente pasaba.

Antonio Perejil Delay: Romancero del Tinto 

domingo, 4 de noviembre de 2012

Cuando el río desfallece (Por A. Perejil Delay)


Muelle de Riotinto en Huelva, 1997. (A.P.D) 

Cuando el Río llega a Huelva
cansado de tanto andar,
se descalza los zapatos
de rojizo mineral,
y se desmaya después
en los brazos de la mar:
Allí se muere angustiado
sin poderlo remediar;
y allí le ponen las olas
una corona de sal,
bajo un cielo envenenado
de humo negro y alquitrán.
Atrás quedaron los puentes
y ese agua mineral
que iba sembrando la tierra
de muerte y de soledad.
Cuando el Río llega a Huelva
cansado de tanto andar,
besa el cielo azul turquesa
de aquella noble ciudad,
y se ahoga en el Atlántico
sin poderlo remediar.

ANTONIO PEREJIL DELAY: Romancero del Tinto 

domingo, 28 de octubre de 2012

Desde Niebla hasta la mar (Por A. Perejil-Delay)

El río Tinto a su paso por Niebla (Idelfonso Grados)


Cuando el Río llega a Niebla
se hace pacífico, lento,
como la luz de la tarde
se va apagando en el cielo…
Y desde Niebla a la mar
recita con voz de viejo
esos poemas antiguos
que con su sangre escribieron
el poeta Juan Ramón
y otros escritores nuevos.
Cuando el Río llega a Niebla
descansa al fin de su esfuerzo,
besa las murallas árabes
de ese legendario pueblo,
y anda el final del camino
con paso lento, muy lento.
Desde la Niebla imperial
hasta el mar de los tartesios,
el corazón del río Tinto
lentamente va muriendo.

Antonio Perejil- Delay: Romancero del Tinto 

domingo, 21 de octubre de 2012

Desde Riotinto hasta Niebla (Por A.Perejil Delay)

Puente de Niebla (Foto: A.Perejil-Delay)


Desde Riotinto hasta Niebla
el Río corre veloz
por hendiduras satánicas
y montes que dan olor
a frondosos eucaliptos
y a verde romero en flor.
También la flor de la jara
con sus pétalos de amor
contrasta con la rojiza
agua del Río, mientras yo
escucho tranquilamente
su desolada canción.
Desde Riotinto hasta Niebla
el Río sube la voz,
se queja rabiosamente
de su fatal atracción;
mueve los pies de los puentes
con su agónico furor,
y se duele del paisaje
herido de esta región.

Antonio Perejil Delay: Romancero del Tinto.

domingo, 14 de octubre de 2012

El Río y los Guardafrenos (Por A. Perejil Delay)

Locomotora clase H en fundicion con un tren de cubilotes de escoria
(Foto: Paco Alcázar)

Ya no le dicen adiós
al Río los fogoneros,
ni los viejos maquinistas
ni los sucios guardafrenos
que iban de Riotinto a Huelva
en los vagones traseros…
Ya no le dicen adiós
al Río los guardafrenos, 
ni le cuentan los amores
que en su juventud tuvieron,
ni le recitan poemas
las largas noches de invierno.
Ahora, con el pulso roto
y el corazón medio seco
desempolvan en sus casas
aquellos dulces recuerdos,
y evocan sucias estampas
de cuando eran guardafrenos.


Antonio Perejil- Delay: Romancero del Tinto 

martes, 19 de junio de 2012

A las piedras del río Tinto (Por A. Perejil Delay)


El río Tinto y sus piedras. (Foto: A.P.D)


Estas piedras que ahora vemos
en la corriente del Río,
esparcidas por doquier
desde Huelva hasta Riotinto,
posiblemente han rodado
durante siglos y siglos
llorando sobre las aguas
como náufragos heridos:
Posiblemente hubo un día
que los mineros antiguos
las tuvieron en sus manos
y las hirieron con picos,
antes de darles el tiempo
su empujón definitivo:
Pero ahora yacen todas
con el corazón mordido,
hundidas como cadáveres
bajo ese cieno cobrizo
que tiene color de sangre,
o simplemente olvidadas
en las orillas del Tinto.

Antonio Perejil-Delay: Romancero del Tinto. 

martes, 12 de junio de 2012

Las fuentes del río Tinto. (A. Perejil Delay)


Nacimiento del Tinto. Peña de Hierro (Nerva)


Las fuentes que dan origen
a este río ceniciento,
proceden de las entrañas
de dos legendarios cerros:
Debajo del Salomón,
entre minerales viejos
de colores carmesíes,
se oyen los primeros versos
del agua sobre la tierra…
Y un poco más a lo lejos,
a los pies del San Cristóbal
- cerca de Peña de Hierro –
nacen otros manantiales
de caudal menos intenso,
que van tiñendo el paisaje
de colores cenicientos
con la baba permanente
de sus metales enfermos.

Antonio Perejil Delay: Romancero del Tinto. 

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Las fuentes del río Tinto (Por A. Perejil Delay)

Nacimiento del Tinto en Peña de Hierro, Nerva. (Foto: A. Perejil Delay)

Las fuentes que dan origen
a este río ceniciento,
proceden de las entrañas
de dos legendarios cerros:
Debajo del Salomón,
entre minerales viejos
de colores carmesíes,
se oyen los primeros versos
del agua sobre la tierra…
Y un poco más a lo lejos,
a los pies del San Cristóbal
- cerca de Peña de Hierro –
nacen otros manantiales
de caudal menos intenso,
que van tiñendo el paisaje
de colores cenicientos
con la baba permanente
de sus metales enfermos.

domingo, 30 de octubre de 2011

El arco iris del agua (por A. Perejil Delay)

Detalle del río Tinto.Foto: A.P.

No es posible definir
los abundantes colores
que tienen las aguas tintas…
Ni los infinitos ocres
que tienen las piedras viejas
que bajan desde los montes.
Ni siquiera el arco iris
ni las más hermosas flores
tienen las tonalidades
de este caudal que recorre
ochenta y tantos kilómetros,
dando graves estertores.
No es posible definir
los abundantes colores
que tienen las aguas tintas
del río de mis amores.

ANTONIO PEREJIL DELAY . Romancero del Tinto

domingo, 28 de agosto de 2011

El Ferrocarril y el Río (por Antonio Perejil Delay)


El ferrocarril y el Río
siempre fueron de la mano
por abruptos peñascales
y tortuosos barrancos,
donde no es posible oír
el canto de ningún pájaro.
El ferrocarril y el Río
fueron juntos de la mano
a la mar de los ingleses
más de un centenar de años.
Juntos compartían la dicha
de sentirse acompañados
por esas máquinas lentas
y esos vagones tiznados,
que iban de Riotinto a Huelva
por un camino acerado.


ANTONIO PEREJIL DELAY . Romancero del Tinto

domingo, 5 de junio de 2011

La flor morada del río (por A. Perejil Delay)

El río Tinto nos deja a veces imágenes tan insólitas como ésta. (A. Perejil delay)

La rosa color de sangre
de sus minerales aguas:
Esa es la única flor
que sobre el Río se alza,
con sus pétalos de azufre
y sus raíces moradas.
Esa es la única flor
a la que el Río le canta,
por los negros escoriales
y las angostas gargantas
de los calcinados montes…
Esa es la flor funeraria
que adorna este campo triste
con sus hostiles fragancias:
Esa es la flor del olvido
de color violeta y grana,
que se marchita en silencio
tristemente deshojada.

Antonio Perejil Delay; Romancero del Tinto.

martes, 24 de mayo de 2011

El Río a su paso por la mina (por A. Perejil Delay)

El río Tinto, a su paso por los escoriales. (A. Perejil Delay, 1996)

Cerca de la mina, el Río
es triste y desolador:
A su paso solo existen
piedras de oscuro color,
esqueletos oxidados
de máquinas de vapor;
y desérticas planicies
abrasadas por el sol,
donde cantaban los trenes
su monótona canción.
A su paso solo existen
escorias de fundición;
y ruinosos edificios
de británico sabor,
donde trabajaban antes
los hombres de esta región.
Cerca de la mina, el Tinto
es un río de dolor,
y aunque se nombre en voz baja
siempre duele el corazón.

Antonio Perejil Delay: Romancero del Tinto

jueves, 21 de abril de 2011

El muelle de Riotinto (por Antonio Perejil Delay)

El muelle de Riotinto.Huelva, 1997. (A.Perejil Delay)

C
omo una trenza de acero

robustamente encorvada,
yace el muelle de Riotinto,
sobre marítimas aguas.
Hoy el muelle es como un náufrago
tendido sobre la playa,
frente a ese mar colombino
que contaminan las fábricas:
Ya sus piernas de metal
van quedándose oxidadas
y tiemblan algunas veces
cuando la mar está brava;
mientras las olas vomitan
sucias espumas de plata,
que torpedean y lastiman
su osamenta centenaria…
Pero el muelle sigue en pie
frente a las olas atlánticas,
con sus ciento treinta años
y sus raíces británicas
clavadas perpetuamente
en la soledad del agua.

Antonio Perejil Delay