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lunes, 21 de mayo de 2012

1888. 'Año de los Tiros'. Un movimiento social con trasfondo ecologista V, VI, y VII (por Jose Manuel Torres Ayala)



José Manuel Torres Ayala, Periodista. 
"1888, el Año de los Tiros. Un movimiento social de trasfondo ecologista".(I, II, III) 
Sus artículos en La Factoría. 




5.- El acontecimiento en la prensa.

El acontecimiento tuvo mucha repercusión en la prensa, tanto local y regional como nacional. El diario La Provincia de Huelva, fundado por la RTCL, en su edición del viernes 10 de febrero de 1888 rebate los argumentos contra la compañía publicados anteriormente en el periódico El Reformista. En La Provincia se puede leer que El Reformista miente al ofrecer datos de 41 muertos y 150 heridos, que los manifestantes no eran pacíficos, sino que al ejército “le llovieron piedras y cartuchos de dinamita” y apoya su parlamento en declaraciones del alcalde de Riotinto.
Por otro lado, El Socialista de Madrid abre su periódico del 10 de febrero de 1888 con una columna titulada "¡Asesinos!", en la que se leen argumento incendiarios, de total repulsa a lo acontecido. El periódico tacha la actuación del ejército de “horrible crimen” o “bárbara carnicería”, achacan lo ocurrido a la autoridad civil y militar y dicen estar seguros de que los crímenes no tendrán consecuencias para los asesinos.
El Cronista de Sevilla, el 17 de julio de 1888, publica una tabla con la cuantía de los socorros distribuidos a las familias de las víctimas y heridos. Una lista en la que tan solo figuran 61 personas.

Así contó lo sucedido el periódico  La Coalición Republicana:

Imágenes de la película El Corazón de la Tierra.
“Cuando con más alegría y confianza se hallaban los manifestantes apiñados, en número superior a 12.000, en las estrechas calles adyacentes y plaza, mandaron retirar la caballería del sitio que ocupaba y acto seguido una descarga cerrada, inmensa, cuyos proyectiles barrieron aquella masa humana, puso en fuga desordenada a la multitud, que dejó en el suelo muchos cadáveres y heridos y se atropelló por las calles, lanzando gritos de pavor y de violentaira. ¿Quién dio la orden de fuego? Hasta ahora no se sabe. ¿Fue el gobernador? ¿Fue el jefe militar? La soldadesca inconsciente, la máquina estúpida que obedece y mata, el soldado que dirige la boca del fusil al pueblo de donde salió y a donde volverá, gozaba con la vista de la pólvora y la sangre. Con el testimonio de centenares de personas que presenciaron el hecho, podemos afirmar que los manifestantes no profirieron ni un grito subversivo, no salió de ellos una provocación ni un acto que molestase a la tropa ni a las autoridades”


6.- Consecuencias de la manifestación y el aplacamiento de la opinión pública. Pánico y paternalismo, dos formas contrapuestas para un mismo fin.

Los hechos llegaron a las Cortes, en las que se les dedicaron varias sesiones. Los diputados cruzaron denuncias de todo tipo y nadie se explicaba cómo se llegó al extremo de la producción de tal horror. Hubo dos fuentes a favor de la Compañía: el periódico La Provincia y David Avery, archivero de la compañía, que utilizó los documentos de forma monopolizada para realizar sus investigaciones en defensa de la RTCL. Las voces que clamaban contra la compañía y las autoridades fueron incontables, tanto en prensa como en la calle. Nunca se dirimieron responsabilidades, ni se supo quién dio la orden de abrir fuego. En diciembre había un sumario de 2.000 folios sobre el Gobernador.

El 29 de febrero de 1888 se firmó un Real Decreto por el Ministro de la Gobernación, José Luís Albareda, en la regencia de Mª Cristina, por el que se prohibían las calcinaciones al aire libre. Ésto nunca afectó a las acciones de la Compañía, que duraron hasta el año 1907.

Tras estos sucesos la RTCL comprendió que tendría que multiplicar sus esfuerzos para hacerse con el control de la opinión de la calle, para que así no se volvieran a repetir acontecimientos similares. Hubo dos medidas principales: el miedo y el paternalismo.

Los días siguientes a la manifestación los obreros pasaron mucho miedo por el rastreo que se organizó para encontrarles. Las actuaciones de la Guardia Civil llegaron hasta los propios hogares. Las gentes hablan que muchos de los muertos fueron a causa de las heridas provocadas por las armas, de forma indirecta, pero que al no poder acudir a los servicios sanitarios para no delatar su presencia en la manifestación, muchos obreros murieron en sus casas. En este año 1888 hubo 12 despidos de trabajadores, una situación que las familias, que tenían la mina como único sustento no se podían permitir. Algunos autores cifran el total de despidos, muertes y desapariciones en el millar de personas. Los despidos trajeron la miseria y el hambre a la zona.
El Corazón de la Tierra (película)

El diario La Provincia trató de hacer un paralelismo que muchos tomaron como cierto, e influir en la voluntad popular diciendo que sin las calcinaciones seguiría el hambre. De este modo y atizados por la miseria, muchos de los que pidieron el fin de las teleras ahora veían con buenos ojos su continuidad. Tan cruda fue la represión que los obreros tardaron 12 años en volver a manifestarse.

El otro método puesto en práctica para el control social fue el paternalismo. Los ingleses ofrecían a sus obreros toda clase de servicios gratuitos o a precio reducido: salud, economatos, viviendas, etc. Ante cualquier atisbo de movimiento social la RTCL amenazaba al obrero con quitarle sus beneficios. Un lujo que en aquella época nadie se podía permitir.

Así, con estos dos métodos la RTCL controlaba la voluntad del pueblo, una voluntad que hasta ese año 1888 había estado en manos de los líderes de opinión obreros y ecologistas que se habían unido, en la mayoría de las situaciones, para ofrecer mayores garantías de vida a todos los ciudadanos de la Cuenca Minera de Riotinto.

Aun con todo lo dicho, en esta época no se puede hablar, según el profesor Francisco Baena, de una verdadera opinión pública en la zona. Para Baena, “en Riotinto no se puede hablar de opinión pública hasta la segunda década del siglo veinte, período conocido como el Decenio Negro, porque fue un período de gran conflictividad social. En esos años se produjeron tres huelgas generales: 1913, 1917 y 1920 (esta última muy célebre y de gran impacto en todo el país). En 1910s fue también cuando se produjo lo que yo llamo la década dorada de la comunicación social en Riotinto: desarrollo de la prensa, celebración de mítines y asambleas, pasquines, diferentes líderes y grupos de opinión, etc. Confluyen otros factores necesarios para hablar de opinión pública: explosión demográfica, crecimiento de las tasas de alfabetización, etc.”


7.- Bibliografía

-Entrevista con Francisco Baena, profesor de Historia del Periodismo Universa en la Universidad de Sevilla. Experto en el movimiento obrero en la Cuenca Minera.

-Ferrero Blanco, Mª Dolores. “El 4 de febrero de 1888: la primera gran huelga minero agrícola de la historia contemporánea”. En 120 aniversario del Año de los Tiros. 4 de febrero de 1888-
2008. Las Teleras. Conflictos sociales. Causas y consecuencias.


-http://es.wikipedia.org/wiki/Maximiliano_Tornet

-Pérez López, Juan Manuel. La huelga de 1913 de Río Tinto, como paradigma de acción
colectiva desde los órganos de represión obrera
.

-Reproducciones hemerográficas de los diarios de la época.

NOTA: Este trabajo monográfico acerca del Año de los Tiros fue realizada por el joven nervense  José Manuel Torres Ayala como trabajo de facultad hace unos años. En la actualidad y ya licenciado en Periodismo, Torres Ayala se encuentra especializándose en Periodismo Político y ahondando en la investigación de tal suceso, 1888- el Año de los Tiros, que marcó el devenir de su tierra, la Cuenca Minera de Riotinto. Desde La Factoría nos sentimos agradecidos y orgullosos de tener a este joven periodista de futuro prometedor, José Manuel Torres Ayala entre nuestros colaboradores.


martes, 15 de mayo de 2012

Requiém por la mina X (por Antonio Perejil Delay)


X

'La Mina'. (Foto: A.P.D)

Los pájaros querían seguir cantando en los moreros, pero la naturaleza despiadada los obligó a emigrar a otras regiones y solamente quedaron en las copas de los árboles los cimientos circulares de los nidos, mientras una lluvia silenciosa iba dándole un aspecto fantasmal y apocalíptico a los desteñidos retratos de La Mina. A lo lejos, hacia donde sale el sol, se veían las casas de Nerva, enraizadas en las lomas del Cerro Pelambre y El Ventoso, como símbolos de una sociedad más dinámica y emprendedora. Pero en medio sólo había una vasta soledad de escorias, edificios muertos, ferrocarriles desmantelados…Y las aguas cobrizas que salen por el túnel 11 (en la Estación del Medio), cantando con sus flautas rojas la triste sinfonía del olvido, por estas llanuras infernales que huelen a jazmines mustios y a sucias paredes tiznadas de alquitrán. Si algún día vienes por estos lugares sobrecogedores y desérticos, observarás que el olor del azufre es más intenso que el oxígeno del aire y lo desplaza brutalmente con sus manos amarillas, hasta que las vías respiratorias empiezan a pedir urgentemente la llegada de aire puro. Y si es otoño y el cielo gris plomizo amenaza con llover, el paisaje resultante es más sobrecogedor aún, sobre todo si el viento de noviembre hace sonar sus roncos violonchelos, y una voz improvisada nos anuncia la próxima tormenta.

lunes, 14 de mayo de 2012

Ferrocarriles y Minas: Los Sectores de Inversión de los Capitales Extranjeros (I)

EXPLOTACIONES MINERAS

La riqueza metalífera ha permitido que desde la antigüedad numerosos pueblos y civilizaciones, se establecieran en el Andévalo onubense para la explotación de sus minas.
El origen de los primeros asentamientos se remontan, al menos al III milenio a. C., estas primeras explotaciones eran muy rudimentarias y se limitaban a la explotación de las afloraciones superficiales de minerales como la malaquita y la  azurita.
Tenemos numerosos vestigios culturales desde la Edad del Bronce hasta griegos y fenicios, pero es sin duda la civilización romana, la que durante más tiempo explotó los ricos yacimientos  onubenses.
Pero no es hasta la época contemporánea, cuando se produce verdaderamente la transformación a gran escala del medio físico. 

De sobra es conocida, la importancia que la actividad minera de la provincia de Huelva, ha representado tradicionalmente para la economía española y mundial. De sus criaderos, salieron la mayor parte de cobre y sobre todo de piritas que iban hacer posible la transformación industrial, en dos de los sectores más relevantes, la electricidad y la industria química, contribuyendo notablemente al proceso de industrialización mundial desde mediados de s. XIX.

La época dorada de la minería onubense, tendríamos que situarla en las últimas décadas del s. XIX,  para a partir de entonces emprender un paulatino descenso continuado.

A principios de la última década del siglo XIX, las producciones de cobre de EE.UU., España y Chile eran parejas, hasta 1908 España, gracias a la minería onubense, se situaba la tercera entre los países productores de cobre del mundo, sólo superada por EE.UU y México a partir de 1903.
Las minas de Rio Tinto en 1907 producían 33.299.436 toneladas de cobre fino, que la colocaba en el cuarto productor de cobre mundial. Tharsis era el número cincuenta y dos con 4.544.064 toneladas. Mucho más atrás encontramos las minas de Tinto, Santa Rosa, Peña del Hierro, Castillo Buitrón, Herrerías, Esperanza, Cabeza del Pasto, etc. ya detrás, a nivel individual, de las minas sevillanas (STEVENS Pág. 1586-1589).

En 1901, el informe oficial de España señaló que había unas 271 minas de cobre productivas en la provincia de Huelva, pero en muchos casos estas explotaciones se contaban por separado, aunque estaban bajo el mando de una sola compañía, de ahí que el número real de productores fuese más pequeño, incluyendo sólo una docena de compañías que tenían una producción realmente importante. (Stevens, pag.246).

Pero la mayoría de ellas, eran explotadas como consecuencia de la intervención del capital extranjero, debido a la crisis económica del estado español y el déficit inversor de los capitales españoles.

De forma generalizada, es asumido  por los historiadores, la crisis económica y financiera del estado español bajo el reinado de Isabel II.

 La reina Isabel II

Durante gran parte del siglo XIX, la economía española había estado considerada generalmente como atrasada como consecuencia del bajo desarrollo industrial que estaba nuestro país.
Las continuas guerras con que la Corona se veía envuelta habían causado la ruina del Erario Público. Esto unido a la perdida de las colonias americanas habían supuesto casi la perdida definitiva del circulante necesario para la inversión, por lo que la mayoría de establecimientos industriales, mineros y agrícolas estaban abandonados.

A esto habría que añadir la mala gestión de los gobernantes españoles, entre 1868 y 1915, hubo cincuenta y ocho gobiernos, que propiciaron un caos administrativo. (TORTELLA-2000).

No obstante había unas posibilidades de inversión asombrosas, se decía de España que era un país rico con unas infraestructuras pobres. 

La recuperación se va a producir a partir de 1843, coincidiendo con el acceso al trono de Isabel II, fundamentalmente por dos motivos, el primero, de carácter económico e industrial, la progresiva utilización del cobre para la industria del sector eléctrico y de transportes; y sobre todo la utilización del azufre para la obtención del ácido sulfúrico, primordial en la industria química y de fertilizantes. Y en segundo lugar por que la legislación va a ser más liberal y por tanto más receptiva de capitales privados. 

El azufre que tradicionalmente se venía utilizando para la obtención de ácido sulfúrico era el zolfo siciliano, que era un tipo de azufre nativo arrojado por los volcanes;  por el contrario el azufre contenido en las  piritas  era desechado. 

No es hasta 1833, cuando el francés Perret, muestra que el azufre contenido en las piritas es aprovechable. En 1839 Thomas Farneer y Wick Low, utilizaron el azufre contenido en las piritas, como base para la obtención de ácido sulfúrico. Pero el paso definitivo para su rentabilización económica, se produjo en 1859, cuando el sueco Henderson, consigue extraer cobre de las piritas desulfuradas.

 Pascual Madoz, promulgo la Ley de Desamortización General.

En cuanto a la legislación, con el gobierno de Espartero (Bienio Progresista 1854-1856), se van a promulgar las leyes de Desamortización General de Pascual Madoz, que entre otras cosas iba a permitir la venta de las minas más importante de la Corona, las minas de Rio Tinto; la ley General de Ferrocarriles de 1855 y la ley del Crédito y Finanzas, para estimular  el capitalismo español contemporáneo. Pero a pesar de la legislación liberal de 1856, en la provincia de Huelva, el capital que llega es, casi en su totalidad foráneo, no ocurre así para el resto de España, que al menos el 40% de la inversión para la construcción de ferrocarriles fue nacional.

La culminación legislativa para la llegada de capitales extranjeros se va a producir con la promulgación de la ley de bases de 1868, ley muy favorable que otorgaba la concesión minera a perpetuidad, por lo que venía a ser como  hacerlos propietarios del subsuelo. 

Sea como fuere la reactivación económica española se va a producir, sobre todo, como consecuencia de la canalización de las inversiones extranjeras en la construcción del trazado de la red de ferrocarril, y en determinados sectores industriales y mineros.

 Pozo y malacate en la mina Säo Domingos, en Portugal. Foto de Wilkipedia.

La nacionalidad del capital que va a llegar a las minas onubenses va ser fundamentalmente ingles y francés. Inglaterra a mediados del siglo XIX había agotado casi la totalidad de sus minas de cobre, no hay que olvidar que se está produciendo desde principios de siglo la revolución industrial, por lo que se lanza a la búsqueda de materias primas por todo el mundo para abastecer sus industrias metalúrgicas y de ácido sulfúrico. Una vez certificado la crisis del azufre italiano, las piritas españolas, que son las más sulfuradas, se convirtieron en el objetivo principal de los productores mundiales de ácido sulfúrico, no teniendo competidor al menos hasta la segunda década del siglo XX, cuando entran en escenas las minas americanas con su azufre nativo o brimstone.

 Mina La Chaparrita, cercana a Peña del Hierro, ambas en el término municipal de Nerva. Foto del Blog encontramina.

Por lo que a partir de 1849 financieros europeos del sector, comienzan a comprar y arrendar las minas de la Faja Pirítica del SW Ibérico. Por lo que las empresas mineras y por ende, las compañías ferroviarias, fueron unos de los sectores más atrayentes y por tanto receptores del capital extranjero.
Así pues desde mediados de siglo XIX se produce lo que Flores Caballero, ha denominado la fiebre minera del Suroeste ibérico, ya en 1850 tenemos noticias de la explotación de las minas portuguesas de Santo Domingo por Mason & Barry, y las minas onubenses de San Miguel, Chaparrita, Concepción, Tinto, Esperanza, Poderosa, Peña del Hierro; asi como la mina sevillana La Admirable.
Se producen numerosas visitas de reconocimiento de técnicos, por los criaderos onubenses, por ejemplo en 1851 Eduardo Oliver Mamby, es enviado por un grupo de financieros británicos.
En 1853 Deligny denuncia 45 minas entre las  que destacan Tharsis, La Herrería, Cueva de la Mora, San Telmo, La Zorra, Poyatos, Sierra Vicaria, Calañas, etc.

viernes, 4 de mayo de 2012

Poblaciones Fallecidas de la Provincia de Huelva (IX). (Por Antonio Perejil Delay)

SAN MIGUEL.


El poblado minero de SAN MIGUEL, es uno de los más antiguos de la zona pirítica a la que pertenece, las poblaciones colindantes son. Por el Este, Soloviejo; y a poniente , Cueva de la Mora y Monte Romero (este último deshabitado en la actualidad). Antiguamente, se podía llegar a san Miguel por varios caminos, incluida la vieja explanada del ferrocarril que enlazaba con la línea de Zafra-Huelva. Hoy solo es posible visitar lo que queda del poblado, a través de un carril de 8 kilómetros, sin asfaltar, que sale frente el que va a la mina Soloviejo, a la izquierda de la carretera nacional de Badajoz. Este carril discurre por parajes bastantes montuosos y abundan en su trazado las fuertes pendientes y las cuervas de escaso radio.

Es evidente que las primeras viviendas para obreros se construirían a partir de 1853, fecha en que se inició la explotación contemporánea con la empresa SOLA HERMANOS. A esta compañía española siguió una compañía portugesa hasta finales del siglo XIX que, también contruiría algunas casas más. Pero no cabe duda que el mayor impulso demográfico de SAN MIGUEL se produjo a partir de 1900, con la aparición de una compañía inglesa denominada THE SAN MIGUEL COPPER MINES, Cº Ltd. Aunque esta compañía dejó de existir prácticamente en 1919 (fecha en que paro la mina); merece la pena destacar los numerosos edificios , tanto industriales como domésticos, que se construyeron por aquella época, algunos de los cuáles se conservan todavía en ruinas.

Todas las casas se hallan ubicadas a poniente de la antigua explotación a cielo abierto y han llegado a nuestros días muy mal conservadas; aunque en algunas de éllas pueden apreciarse todavía los tejados hundidos y las maderas podridas por el paso de los años. Las citadas viviendas sumarían unas 70 u 80, distribuidas de la forma siguiente:

Una manzana de 24 casas (doce y doce) opuestas entre sí y separadas mediante un muro central de carga. Las que ocupan el nivel más bajo son más pequeñas que las otras doce, y además están edificadas, con materiales de peor calidad

Una manzana de 10 ó 12 casas, a poniente de las anteriores, con patios delanteros ajardinados. De estas casas sólo se conservan sus paredes despintadas.
Una manzana de 6 casas, algo más amplias que las anteriores, también con patios ajardinados en las puertas.

 Ruinas de la Casa Dirección de la mina San Miguel. Foto tomada del blog en contramina.

Un grupo de 5 ó 6 viviendas de doble planta, que son las que mejor se conservan y las que más destacan sobre el resto; pues poseen una variedad arquitetónica mayor y además disponen de una superficie habitable mucho más amplia que las del tipo corriente. Seguramente, estas casas, fueron construidas por la compañía inglesa que explotó SAN MIGUEL, para albergar a los jefes y personas de alta cualificación profesional. Estaban equipadas con suntuosas chimeneas de fundición, azulejos sevillanos de la época; y elegantes canalones de zinc, para recojer el agua de la lluvia. Estaban dotadas, a diferencia de las demás , de cuartos de aseo y agua corriente. Delante de estas casas hay una amplísima extensión, que en su día se destinó a jardines; y algunas palmeras centenarias, de las cuales algunas ya no existen. A las casas se accedía lateralmente; o bien por los jardines, a traves de escaleras de manpostería.

Grupo de casas en muy mal estado (quizas, de las peores) al Sur de la corta, que sumaran ocho o diez. Seguramente son de las primeras que se construyeron, a mediados del siglo XIX.

Finalmente, existen dos grupos de casas, muy mal conservadas, a poniente del antiguo viaducto por donde discurría el ferrocarril. Son las más alejadas de la mina, estan hechas a base de tapias casi en su totalidad y suman unas 18 ó 20. También existen algunas casas sueltas, esparcidas por los alrededores.

 Vista de parte del poblado de San Miguel, en la cual se observa la construcción del malacate del Pozo Maestro.

Haciendo cálculos aproximados, puede concluirse que SAN MIGUEL en la época de más poblamiento , estaría muy cerca de los quinientos habitantes. En cualquier caso, la población de esta mina ha estado sujeta a continuos vaivenes, en base a las distintas épocas que estuvo parada, y no se puede hablar de cifras muy concretas. Según Pinedo Vara, en 1963 todavía no había parado la mina, pero su cierre estaba ya muy próximo. La fecha exasta no la he podido averiguar, pero lo cierto es que a principios de los años setenta, SAN MIGUEL estaba ya prácticamente desponlado, con unas cuantas familias habitando entre sus muros.

domingo, 22 de abril de 2012

El Fc. del Buitrón, (por Jesús Ramírez Copeiro del Villar)


 The South Europe Mining Company Limited.

            Una de esas entidades inglesas es The South Europe Mining Company Limited, que adquiere la mina de Buitrón con sus tres concesiones (Envidiada, Numancia y Restauración), el 2 de diciembre de 1862. El título de concesión es dado en Palacio por su majestad la reina Isabel II y quedó refrendado por el ministro de Fomento, Antonio Aguilar Correa. El registro lo solicitó  Manuel Ortigosa, ingeniero de minas, vecino de Valverde, que la cedió a la referida sociedad.

            The South Europe Mining Company Limited, primera compañía inglesa que abre esta historia, realiza grandes obras en la mina Buitrón. Levanta una casa-residencia, oficinas, almacenes, cuarteles para mineros, introduce maquinaria para la construcción de pozos y galerías, y construye un muelle en la ría de San Juan del Puerto. Durante los años que esta entidad explota las minas, el transporte de los minerales se realiza a lomo de cientos de burros y mulos formando largas reatas campo a través, desde las minas de Buitrón a la ría de San Juan. Pero aunque el sistema era lento y sobre todo caro, imaginamos que no debió ir mal el negocio cuando la entidad inglesa se plantea la necesidad de buscar un método más eficaz y rápido para el transporte de minerales, que acortara distancias, redujera costes y aumentara las exportaciones; y esta nueva forma de acarrear minerales no podía ser otra que el ferrocarril, ya en boga en muchos países.

 The Buitron & Huelva Railway & Mineral Company Limited.
                       
            Para llevar a cabo la construcción del ferrocarril se crea una nueva sociedad: The Buitron & Huelva Railway & Mineral Company Limited, que tomó en arrendamiento la mina de Buitrón a la anterior entidad inglesa, el 1 de febrero de 1866, por un periodo de 99 años. La concesión del ferrocarril se otorgó por Real Orden de 4 de marzo de 1867 y para la realización del proyecto se contrataron los servicios de James Bull, ingeniero de minas inglés.

James Bull (Bedford 1844, Hove 1911), primer director gerente del ferrocarril de Buitrón a  San Juan del Puerto desde 1867 a 1906.

            En la primavera de 1867 se inician las obras de construcción del ferrocarril, empezando en San Juan del Puerto, en el paraje denominado “La Alquería”, en la orilla derecha de la ría. Se inicia en San Juan al objeto de ir transportando, a través del mismo ferrocarril que se está construyendo, los materiales que se necesitan y que en su mayor parte provienen de Inglaterra llegando por mar hasta Huelva, y desde allí por barcazas, subiendo por el río Tinto, hasta el desembarcadero de San Juan.
            A la vez que los trabajos avanzan hacia el norte se construye en San Juan una estación, constituida por un edificio principal en el que se ubican las oficinas, una cochera de madera, una caseta-báscula para pesar vagones y un pozo con su bomba y depósito para agua. También se acondiciona el embarcadero construyendo un pavimento de madera sobre pilotes, también de madera, junto a la ría, y como depósito de mercancías un cobertizo de madera apoyado sobre columnas de hierro.

            El 5 de mayo de 1868 llega la primera locomotora a Los Pinos, al año de haberse iniciado las obras; este primer tramo de San Juan a Venta Eligio tiene una longitud de 26.865 m. Y dos meses después, el 28 de julio del mismo año, se alcanza Valverde. La población de Valverde asiste asombrada y boquiabierta  a la entrada de las locomotoras de vapor con sus “estridentes silbidos y jadeante resoplar”. Este segundo tramo de Venta Eligio a Valverde tiene 9.145 m. Las obras de estos dos tramos habían transcurrido con rapidez debido a las condiciones topográficas favorables, sin importantes obras de ingeniería, tan sólo la instalación de algunas alcantarillas para dar paso a las pequeñas corrientes de agua que atravesaban el ferrocarril, de pequeño curso y de caudal intermitente.


 Locomotora  nº 1 Victoria de 18 Tm y tipo 0-2-0T, construida en 1867 por la firma Hawthorns & Co, en Leith (Inglaterra) y bautizada con este nombre en honor de la reina Victoria de Inglaterra. Primera de las locomotoras llegadas a Valverde en 1868 para la entidad inglesa The Buitron and Huelva Railway and Mineral Company Limited, propietaria del ferrocarril minero de Buitrón a San Juan del Puerto.

            Una vez que el ferrocarril llega a Valverde se elige este pueblo como lugar de residencia, base y centro de operaciones, contratando aquí a la mayor parte de los obreros para la construcción del tramo final. A la vez que se inician los trabajos del tercer tramo, se van levantando en Valverde, almacenes, talleres, depósito de minerales, depósito de maderas, muelle de carga, oficinas y cocheras. Los minerales que a lomo de caballerías se llevan desde la mina de Buitrón a Valverde ya pueden transportarse por vía férrea hasta San Juan, mientras se construye el último tramo de la línea.

            El tramo final Valverde-Buitrón es el que más dificultad presenta. Al ser la topografía más acusada es necesario realizar grandes desmontes, terraplenes, trincheras y la construcción de dos obras de gran envergadura para aquellos tiempos: un túnel y un puente metálico. Nada más salir de Valverde y en dirección a Buitrón, la topografía exige la construcción de un túnel para salvar una gran pendiente. El túnel tiene 184,5 m de longitud, 3,60 m de anchura y 5 m de altura, revestido de ladrillos. Casi al final del recorrido y para salvar el Arroyo de los Aldeanos, se levanta un puente metálico compuesto por tres tramos iguales sobre dos enormes pilas de mampostería de piedra, de sección cuadrada y en forma de tronco de pirámide; su longitud es de 62,50 m y altura máxima respecto al arroyo de 17 metros.

             La construcción del ferrocarril finaliza a 110 m de la entrada del socavón general de extracción y desagüe de la mina de Buitrón, en la margen izquierda del Arroyo de los Aldeanos. Este último tramo de 12.795 m. se abre al tráfico el 1 de septiembre de 1870. Pocos días después se inicia el transporte masivo de minerales desde Buitrón a San Juan del Puerto.

El ferrocarril ya está acabado y en su construcción se ha tardado poco más de tres años. La obra estuvo supervisada en todo momento por el autor del proyecto, James Bull y sus costes ascendieron a 1.499.130 escudos (1 escudo equivalía a 10 reales). Acabadas las obras, Bull pasó a ser director gerente del ferrocarril. El ferrocarril tiene una longitud de 48,805 km, anchura entre carriles de 1,067 m, equivalente a 3,5 pies ingleses, y pasa por los términos de San Juan del Puerto, Trigueros, Beas, Valverde del Camino y Zalamea la Real, recorriendo la divisoria de las cuencas de los ríos Tinto y Odiel. Cuenta con cinco estaciones: San Juan, Trigueros, Venta Eligio, Valverde y Mina Buitrón, y se acondiciona el embarcadero de San Juan del Puerto. 


Esquema del trazado del ferrocarril minero de Buitrón a San Juan del Puerto, primero de los construidos en la provincia de Huelva. El ferrocarril tiene 48,805 km de longitud y 1,067 m de anchura de vías, recorriendo la divisoria de las cuencas de los ríos Tinto y Odiel.

Pero no sólo eran los minerales de pirita ferrocobriza el único interés de la Compañía, también lo era, aunque de forma complementaria, el transporte de pirita y manganeso que afluía de otras minas cercanas pertenecientes a otras empresas, sin olvidar el transporte de los productos agrícolas, ganaderos y forestales de todos los pueblos por los que pasara el ferrocarril, especialmente trigo, vino, aceite, frutas, granos y semillas.

            Este ferrocarril minero es el primero de los construidos en la provincia de Huelva, siendo por tanto anterior al de Tharsis y al de Riotinto. Es el tercero entre los ferrocarriles nacionales de vía estrecha, después de de Sama de Langreo a Gijón y el de Carcagente a Denia, y uno de los primeros de España. De esta forma, el yacimiento de Buitrón se convierte en el primer establecimiento minero en la provincia de Huelva que cuenta con ferrocarril propio para el transporte de sus minerales.

                        Por el ferrocarril de Buitrón llegaron a circular diecinueve locomotoras de vapor: Victoria, María Teresa, Sotiel, Beas, San Juan, El Cuervo, Don Diego, Zalamea, Trigueros, Valverde, Poderosa, Concepción, Buitrón, Alkali, Santa Rosa, San Cornelio, Moguer, Palos y Rella. De ellas, las cuatro primeras eran de dos ejes y las restantes de tres ejes. Inicialmente llegaron y circularon las ocho primeras. Las locomotoras eran fabricadas en Liverpool por la casa Barclay & Sons y los vagones en Birmingham por la casa Birmingham Railway & Wagon Company Limited. Las locomotoras, desmontadas en piezas, eran traídas en barco y posteriormente montadas en los talleres de Valverde.

sábado, 21 de abril de 2012

Reflexiones para después de una marcha de mineros.

Lee sus artículos en La Factoría, pinchando AQUÍ.





Concentración de los mineros de Riotinto frente al Parlamento
Antes de nada quiero congratularme de lo bien que culminó la marcha de mineros y felicitarlos personalmente por el comportamiento tan ejemplar que han tenido en esos casi cien kilómetros que han hecho a pie entre Riotinto y Sevilla. Dicho esto me gustaría resaltar algunos de los detalles de esta marcha que más me han llamado la atención:


Uno de ellos fue la escasa presencia de ciudadanos de la Cuenca Minera ante las puertas del Parlamento, cuestión esta que si se repasa la Historia de Riotinto, no encontramos precedente. 
Sinceramente nunca pensé que ese medio centenar de hombres y mujeres que hicieron el recorrido de marras con tanta valentía y heroicidad, fuesen a verse tan solos en las puertas del Parlamento de Andalucía, pero a veces la historia no se escribe como a uno le gustaría sino como realmente ocurre en el momento que se narra.
Sánchez Gordillo se acercó  a los mineros concentrados
frente al Paralmento Andaluz.
Otro aspecto que me llamó sorprendentemente la atención fue la casi nula presencia de responsables políticos y de alcaldes de la Cuenca en esa manifestación pacífica, solamente alterada acústicamente por los pitidos de la bugucelas. Con esto que digo no estoy generalizando ni estoy reprochándole nada a esos otros políticos que tuvieron la decencia de arrimarse a los mineros y de compartir con ellos unos cuantos minutos cordiales. Sé y me consta (al menos hasta las doce de la mañana que yo estuve allí), y hasta puedo documentarlo gráficamente, que por allí pasaron Diego Valderas, Juan Manuel Sánchez Gordillo y Felipe Alcaraz. 
JM Sánchez Gordillo y Felipe Alcaraz
Pero desgraciadamente no vi acercarse a ningún dirigente del PSOE a aquella pequeña multitud enfervecida, con ansias de victoria. Y lo que es aún peor, de los siete pueblos que forman la Cuenca Minera, sólo me percaté de la presencia de la alcaldesa de Minas de Río Tinto, que por más señas es del PP. ¿No parece un poco contradictorio y hasta chocante que solo acompañara a los mineros marchantes esta mujer?. ¿Por qué no estaban allí, al pie del cañón, junto a sus paisanos y paisanas, los otros seis alcaldes?. Yo, sinceramente, no lo sé, pero si alguien me lo explica convincentemente, daré por buena su respuesta.
Antonio Perejil Delay con Sánchez Gordillo en la
concentración frente al Parlamento. 
Finalmente, me congratulo de que los mineros de RT fuesen recibidos por todos los políticos andaluces y que, a título particular o específico, se hayan puesto de acuerdo Izquierda Unida y PP para agilizar todos los trámites burocráticos que aún quedan por salvar para abrir las Minas de Río Tinto. Sin embargo, según me cuenta el portavoz de la Plataforma de Parados, Juan Carlos Valle, el recibimiento que les hicieron un par de parlamentarios del PSOE fue completamente frío y descafeinado. 

Estas son las cosas que yo pude ver y observar entre las 10 y las 12 de la mañana, frente a las puertas del Parlamento de Andalucía. Aprovecho la ocasión que me brinda “La Factoría” para animar a los mineros de Ríotinto a que sigan luchando…y esperemos que esta nueva puerta a la esperanza que se abrió ayer, conduzca por fin a la reapertura de las minas más antiguas del mundo.

Antonio Perejil Delay
Gerena, 20 de abril de 2012.

jueves, 19 de abril de 2012

ÚLTIMA HORA: Los mineros de Emed encerrados en Corta Atalaya abandonan su encierro


Concentración a las puertas del Parlamento este
mediodía. Foto: Ángeles Cadel. 
Tras la llegada a Sevilla este mediodía de la marcha a pie de trabajadores de Emed y la Plataforma de Parados de la Cuenca y su encuentro con los principales políticos parlamentarios,  los tres trabajadores de la empresa Emed Tartessus, promotora de la apertura de las Minas de Riotinto, han decidido poner fin al encierro que desde el pasado día de 12 marzo mantenían en la Corta Atalaya. 

Los casi 100 Km recorridos ven su recompensa con, al menos de momento, el compromiso por parte de los máximos responsables políticos en Andalucía del PP e IU, Javier Arenas y Diego Valderas, respectivamete, así como de la parlamentaria del PSOE por Huelva, Antonia Moro, para implicarse en la búsqueda de la fórmula que despeje todas las incógnitas que tienen bloqueado en la actualidad el desarrollo del Proyecto Rotinto, se ha convertido a medio día de hoy en la tabla de salvación para que los tres mineros encerrados pudieran volver a sus casas después de 40 días de encierro.

Los tres mineros encerrados en Corta Atalaya
En este sentido y en declaraciones a Europa Press, fuentes del colectivo han asegureado que los tres empleados que han protagonizado el encierro consideran que después de estas reuniones con líderes y representantes de las tres formaciones políticas en las que se ha expresado el compromiso para hacer realidad el proyecto de Riotinto y manifestando el deseo de máxima transparencia", es el momento para "seguir trabajando con seriedad y responsabilidad" al objeto de "darle una salida" a la comarca.  Asimismo, según cuenta Onda Minera RTVN, "el más veterano de los trabajadores encerrados, José Antonio Anguera, presidente del comité de empresa de EMED Tartessus, ha agradecido el apoyo recibido por quienes se interesaron por ellos durante la cuarentena de días que permanecieron encerrados y desea que el camino que se emprenda a partir de ahora sea más fructífero para los intereses de todos, en especial de los parados de la Cuenca Minera".

Alrededor de un centenar de personas se han concentrado esta mañana a las puertas del Parlamento con la llegada de la marcha a pie justo en día en que se constituía la Cámara andaluza. Lo casi cien kilómetros a pie ha recorrido este grupo de personas cuyos integrantes cuentan con entre 25 y 60 años, y que han ido acompañados durante todo el recorrido con varios vehículos de apoyo logístico con alimentos. 

Entre las personalidades políticas de la Cuenca que escoltaron la marcha a pie hasta el Parlamento, se  pudo ver, entre otros, al portavoz del grupo municipal de IU en el Ayuntamiento de  Nerva, Óscar Collado, así como el coordinador nervense de IU, Miguel Ángel Collado o la alcaldesa de Minas de Riotinto, Rosa Caballero (PP). Esta última, según Onda Minera, "rechazó las acusaciones de manipulación vertidas por el delegado provincial del Gobierno andaluz en funciones el día antes de la llegada de los manifestantes al Parlamento de Andalucía, ha insistido en que la solución al Proyecto Riotinto únicamente para por una voluntad política firme. La primera edil popular riotinteña ha echado en falta esta mañana la masiva asistencia que esperaban por parte de los vecinos de la Cuenca Minera, así como del resto de alcaldes de la zona de diferente signo político al suyo porque cree que la comarca se está jugando su supervivencia y un futuro más prometedor".


De corazón, eso esperamos todos: FUTURO para la Cuenca Minera de Riotinto.