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martes, 31 de marzo de 2020

Volver "confinados" y con el alma ausente

Nuestro colaborador más prolífico, Antonio Perejil Delay,falleció el pasado 22 de enero de 2020

Algo se muere en el alma cuando un amigo se va... 

Paco Alcázar y Antonio Perejil

Es difícil. Es muy difícil volver, echar a andar este blog aprovechando el "confinamiento" y con este inmenso vacío que sentimos en el equipo de La Factoría y todos los que lo conocíamos. Así se puso en evidencia en el sentido homenaje el pasado 7 de marzo en Nerva: La  Factoría, -en el andén desde bastante tiempo- ya no será la misma sin él.
Porque sí, algo se ha muerto en el alma de este blog sin Antonio Perejil  Delay: sin duda nuestro  colaborador más prolífico. que llenó nuestro espacio de tantos y tantos artículos, de poemas mineros y fotografías tan nuestras, quien era un valor añadido clave  a este blog dedicado por entero a Nerva y la Cuenca Minera de Riotinto, "nuestro ADN", que decía él, su tierra y la nuestra que tampoco será igual en su ausencia.

Ya no hay huellas de mineros 
ni algarabía de trenes... 

Antonio Perejil y Carmen Alcázar

Pero Antonio, era mucho más. era amigo de nuestra Familia, desde siempre Paco Alcázar, padre e hijo, unidos por esa pasión minera y ferroviaria que los movía y por la que su trato era constante hasta días antes de su marcha incluso, charlando de trenes e historoas, de vías y pueblos muertos, de vida compartida. Como compartía el amor por las letras y los versos de la otra Alcázar, de Carmen, de su "florecilla" en  su faceta de escritor y poeta de la  tierra.  

... Sólo la estrofa del agua
y el verso de la corriente.


Habrá tiempo en adelante de compartir ese homenaje de su Nerva y hacerle el nuestro particular por aquí, pero no queríamos volver a la actividad en La Factoría sin un recuerdo a nuestro amigo y compañero, y agarrarnos fuerte a él y a su fuerza, a su vozarrón y su inquietud cultural y literaria, investigadora e histórica para poder seguir escribiendo sobre lo nuestro. 

Lee sus artículos en La Factoría, pinchando AQUÍ 

Abrimos de nuevo la ventana, ahora que nos pasamos mucho tiempo mirando la vida desde los cristales, confinados por este maldito virus, y os invitamos participar y a recorrer juntos de nuevo subidos al vagón del tren minero que nos recorre, parando en las estaciones que dispongamos, y viajar descubriendo nuestra comarca y más allá.
Envía tus artículos, fotos, comentarios, etc. al correo:
lafactoria.cuencaminera@gmail.com




martes, 12 de abril de 2016

Último vapor de la temporada

Último vapor de la temporada, JM Delgado
Hace unos días nos hacíamos eco aquí en La Factoría de la cita con el último viaje a vapor de la temporada del tren turístico de Riotinto. Hoy tomamos prestado un bello boceto a lápiz que encontramos por las redes sociales  sobre la protagonista de tal evento del Parque Minero, la locomotora 14. Sus trazos decididos inspiran movimiento, parece que se aleja e incluso se pierde entre el vapor, entre el el traqueteo por ese recorrido hasta Los Frailes y que, sobre todo, como el viejo tren turístico nos traslada a otros tiempos, cargados de mineral y de historia, de la nuestra.  Y su autor, el riotinteño José Manuel Delgado, quien últimamente nos deleita con magníficos bocetos y que además  no puede negar llevar la sangre minera y artista de los admirados hermanos Delgado, sobre todo de su padre y  poeta Juan y de su tío y pintor Pepe. Infinitas gracias por hacernos partícipe de último viaje de vapor de la temporada tan especial.

viernes, 17 de agosto de 2012

La Gilda de las estrellas (por JL.Danta)

La Gilda restaurada, rotonda Minas de Riotinto. Foto: JL. Danta 


Esta fotografía, quiero dedicársela a nuestro "Maquinista de las Estrellas", Paco Alcázar Marín y a su hermano, mi tío, Carlos Alcázar Marin. Ellos se sentirán muy orgullosos de todos nosotros al ver el esfuerzo realizado por todos para que se arreglara y pintara. Sin duda, si  tuviesen que elegir un símbolo que nos representaran escogerían esta gran Locomotora La Gilda, sin menospreciar a otros símbolos identificativos de nuestra Cuenca Minera de Riotinto, como los distintos Malacates, el Cerro Colorao o la Corta Atalaya.

Cuántas veces habrá conducido esta hermosa Gilda, nuestro Maquinista de las Estrella, Paco Alcázar, cuántas veces habrá hecho sonar su silbato al pasar por debajo del Puente Carretera y cuántas otras muchas lo habrá hecho sonar al lado de alguna de las Casas Palanca en la que seguro sabia que estaba su hermano Carlos...  Y me pregunto si podríamos calcular alguno la cantidad de horas que nuestro maquinista pasó hablando con su Gilda en sus múltiples viajes o cuántos poemas suyos le habría recitado y dedicado a ese bonito contoneo que todos los maquinistas y relacionados con el ferrocarril siempre apreciaban.

J.L. Danta y la Gilda
Cuando me encontraba en la rotonda fotografiando a esta hermosa Locomotora, me acordé mucho de Paco y su hermano Carlos, a los que yo conocía bastante y pensaba lo orgulloso y contentos que estarían al ver que algo muy de ellos se recuperaba y no se dejaba perder y pudrir en el olvido, ojala se puedan recuperar otros símbolos nuestros y como no que se pueda abrir lo antes esa Mina muy nuestra que todos estamos deseando volver a ver abierta y sentir las explosiones de sus barrenos y contra mas descargas mucho mejor aunque nos quedaríamos un poquito sordos.

Otra instantánea de La Gilda (Foto: J.L.D)
Cuando realizaba esas  fotografías me parecía escuchar a Paco y a su hermano Carlos contando multitud de anécdotas con ésta y otras locomotoras; seguro que nos describirían a la perfección buena parte de nuestra historia ferroviaria y minera . Siempre digo que si alguien sabe mucho del ferrocarril minero de nuestra Cuenca Minera, es la familia Alcázar Marin: primero fue Blas Alcázar, luego sus hijos Paco y Carlos, después nuestro amigo Paco Alcázar Pérez, otro gran conocedor de este Ferrocarril y de nuestra Mina y por ultimo la muchachita de ojos azules, Mari Carmen Alcazar Dominguez, que sigue los paso de la saga  Alcázar, con los distintos trabajos sobre nuestra tierra y ferrocarril con sus blog que muchos de nosotros seguimos porque nos hace recordar nuestra raíces, nuestra tierra, y nos hace sentirnos vivos y esperanzadores de que nuestra mina algún día se abrá. Y, precisamente, por todo esto y más ha sido galardonada con ese premio de Torre de Nerva, que estoy seguro que sólo es el comienzo de muchos otros que vendrán. (Muchísimas felicidades)

Y lo dicho, esta foto va por vosotros, Paco y Carlos Alcázar allá donde estéis, y- claro está- no quiero olvidarme en estas letras de vuestra hermana Delia, a la que tanto queremos también en mi familia.

Besos para esas Estrellas que siempre nos estarán alumbrando.

J. L. Danta Rubio

martes, 5 de abril de 2011

La Nerva de cuando yo nací (por Antonio Perejil Delay)


Los vencedores de la Guerra Incivil del treinta y seis, se paseaban por las calles con sus yugos y sus flechas, humillando sin piedad a los vencidos, y ocupando todos los puestos de responsabilidad en las instituciones públicas...donde los retratos de Franco y José Antonio perpetuaban la idea de aquel país tan grande y libre, que se exportaba a los cinco continentes del mundo como un producto Made in Spain. Sin embargo, aquella Nerva de 1955 olía a cloacas inmundas, a zahurdas humanas sin luz y sin ventilación, a cagajón defecado en medio de la calle, a meado corrompido en las tabernas, a botas de cuero y a sudor podrido, a colonia barata y brillantina, a flor de aguardiente matinal y a mustio clavel de cementerio.

Ahora que paso ya del medio siglo, me pongo a recordar aquellos tiempos, sin odios ni rencores; y descubro, sin proponérmelo siquiera, esos retratos entrañables que siempre me acompañaron desde mi niñez y que nunca se borrarán de mi memoria: ¿Cómo puedo olvidarme de aquellas cruces de cal, que pintaban cada día de los difuntos los familiares de los fusilados durante la Guerra, sobre el viejo muro que rodeaba la estación de trenes?. ¿Cómo puedo olvidarme de aquellos niños pobres, hijos de mineros muertos (infectados de liendres y piojos), que tenían que abandonar la escuela para ponerse a guardar cabras?. ¿Cómo puedo olvidarme de aquellas accesorias inmundas (sin luz, sin agua y sin ventilación), donde vivían en condiciones infrahumanas muchas familias numerosas?.


¿Cómo puedo olvidarme de aqu
ellas mujeres de mineros que iban a la Plaza de Abastos, a última hora de la mañana, para comprar el pescado o la carne más barata que nadie había querido?. ¿Cómo puedo olvidarme de aquellas tiendecitas de barrio, donde las familias más pobres tenían que comprar fiado, mediante unas libretas en las que se anotaban diariamente todas las trampas que se hacían?. ¿Cómo puedo olvidarme de aquellos hombres silicosos, que después de regresar de las negras contraminas, se iban al campo a hacer cisco, para luego venderlo por las calles?. ¿Cómo puedo olvidarme de personas aún más pobres, que para poder sobrevivir, hacían rifas y vendían papeletas en la Puerta de la Plaza?. ¿Cómo puedo olvidarme de aquel ejército de niños huérfanos que vivían en el Auxilio Social, junto al Llano de los Caballitos?. Aquellos niños de cabeza rapada, vestidos con pantalón corto y camisola gris, iban todos los domingos a misa en fila india; y nosotros los mirábamos atentamente, como compadeciéndonos de ellos, porque no tenían padre. Después los llevaban de paseo, pero regresaban antes de ponerse el sol.

También durante aquellos años, se manipuló hábilmente la historia, y se establecieron fiestas estrechamente relacionadas con el régimen de Franco; pue
s de las diez fiestas nacionales que se celebraban anualmente, seis de ellas se referían a personajes y hechos memorables de la Guerra Civil. En el caso concreto de Nerva, también se celebraba una fiesta local cada 26 de Agosto, que fue impuesta por los vencedores a partir de 1939. Esta vergonzosa fiesta se refería textualmente (según la Guía Oficial del Ayuntamiento de 1955) a la LIBERACIÓN (de Nerva) DEL YUGO MARXISTA POR LAS TROPAS NACIONALES. Supongo que aquella fastuosa celebración irritaría muy especialmente a todos los nervenses de izquierdas que se distinguieron por defender a la República, y también a aquellas personas que sufrieron en sus carnes la pérdida de algún ser querido durante la contienda. Para más vergüenza aún, en aquella Nerva de 1955 había también una calle dedicada a Mussolini. Sin embargo el régimen de Franco, a pesar de su impopularidad creciente y de su completo aislamiento autárquico, se empeñaba en demostrarle a todas las naciones del mundo que contaba con el apoyo de los españoles, y reiteraba machaconamente en todos los medios de comunicación que como en España no se vivía en ninguna parte.

Por los tiernos cristales de mis ojos pasaron también retratos agradables, de esos que no suelen olvidarse nunca. Una de aquellas estampas instantáneas era la del Paseo, que estaba siempre lleno a reventar de gente, sobre todo cuando llegaba el tiempo apacible de la primavera o el estío. En aquel Paseo se forjaron muchas amistades silenciosas, se enamoraron muchos hombres y mujeres, y se formalizaron con el tiempo muchos matrimonios.

Otra estampa campestre que me llenaba de gozo y de felicidad, era la gira que hacíamos todos los años por el día de San Antonio, hasta un lugar conocido popularmente como La Juntanilla. A este lugar se podía llegar en coche, en bestias o andando…aunque la más corriente era esta última modalidad. El rito consistía en acomodarse debajo de las encinas que proyectaban mayor sombra; pero como había una que era la más grande, algunas familias se iban el sábado por la tarde y pasaban la noche “guardando” dicha encina. Una vez que amanecía el domingo, que siempre era posterior al 13 de junio, las mujeres se quedaban preparando el almuerzo, y los hombres y los niños nos bañábamos en la Ribera de Jarrama. Luego, a la hora de ponerse el sol, regresábamos a casa muy cansados, pero con la ilusión de volver el año próximo.


Otra estampa entrañable de mediados de los años cincuenta, era el tablado de la música que ponían en El Triángulo. La gente se agolpaba alrededor, mientras se escuchaban los alegres compases de la banda de música municipal dirigida por el Maestro Rojas, o el cante inimitable de Antonio Molina y Juanito Valderrama. Tampoco se me podrán olvidar las sesiones de cine de las cinco de la tarde (los domingos en el Teatro Victoria), en las que los niños siempre aplaudíamos a rabiar cuando venían los buenos…ni aquellas antiguas comuniones que se celebraban con chocolate y pastas dulces en el antiguo Bar El Goro, mientras que a nuestros padres se les caía la baba, viendo cómo disfrutábamos alegremente de aquel día tan especial.

Pero la noticia más destacada de 1955, fue sin duda alguna, la nacionalización de las Minas de Riotinto por la banca española de entonces. Por fin, la historia se encargaba poco a poco de ir poniendo las cosas en su sitio. Ciertamente, aquel acontecimiento fue muy bien recibido por los trabajadores españoles, que desde hacía mucho tiempo odiaban y despreciaban a los ingleses de la extinguida RTCL. Sin embargo, lo que en principio parecía un cambio diametral de actitud en favor de los mineros, muy pronto se convirtió en una triste decepción. Pues detrás del cambio de nombre y del cambio de jefes, los nuevos trabajadores de la Compañía Española de Minas de Río Tinto, siguieron ganando sueldos de miseria; y siguieron perdiendo su salud en las negras contraminas, y siguieron trabajando sin medidas de seguridad adecuadas. Y a nuestros padres se les siguió tratando con el látigo como en la época de los ingleses; y las mujeres viudas que perdían a sus cónyuges, seguían arrodillándose a los pies de los jefes españoles, implorando alguna ayuda extraordinaria para criar a sus hijos...Y los muertos de hambre que robaban pedazos de cobre o de hierro en las propiedades de La Compañía, para poder sobrevivir, eran condenados a la cárcel sin piedad. Y a la mayoría de nuestras madres tuvieron que seguir fiándole en las tiendas (si querían alimentarse todo el mes completo), hasta que cobraban sus maridos. Y aquellos que no tenían la suerte de trabajar en las Minas de Riotinto, tuvieron que seguir viviendo de la mendicidad, como eternos marginados de la sociedad nervense.

Aún así y todo, la Nerva de 1955 se esforzaba diariamente por librarse de las ataduras del sistema caciquil de entonces, utilizando para ello todo el ingenio e imaginación habido y por haber. Pues aunque el régimen de Franco nunca dejo de ser autoritario y prohibitivo, Nerva siguió siendo un pueblo de rebeldía contenida durante aquellos años de posguerra; y a pesar de la vigilancia casi militar a la que estaba sometido, se planteó como primera meta la recuperación de sus señas de identidad tradicionales, hasta consolidarse como el pueblo diferente de la Cuenca Minera. Para conseguir ese objetivo hubo que vencer muchas dificultades, pero los nervenses nunca dieron muestras de debilidad ante los despiadados métodos de represión que impuso el Régimen, para desarmar ideológicamente a los mineros de Riotinto.


Soneto a la Nerva del 55, publicado en la Guía Oficial de Nerva del año 1955, y cuyo autor responde a las iniciales abajo firmantes: A.F.M

La importancia de Nerva, como centro neurálgico de los pueblos perimetrales de la comarca minera de Riotinto, siempre estuvo determinada por su excelente infraestructura comercial; pero había que interesarse diariamente por el sostenimiento de aquella vasta infraestructura, si se querían cubrir con éxito las necesidades básicas de una población de casi 12.000 habitantes. Para que esto se comprenda mejor, diré que según la Guía Oficial del Ayuntamiento de 1955, Nerva disponía de los siguientes establecimientos comerciales: 27 abacerías; 14 barberías; 8 bares; 20 bodegones o tabernas; 3 casas de bicicletas de alquiler; 6 tiendas de calzado; 16 carpinterías de madera; 7 puestos de carne en la Plaza de Abastos; 22 puestos de chacina en la Plaza de Abastos; 48 puestos de frutas y verduras en la Plaza de Abastos; 16 puestos de pescado en la Plaza de Abastos; 4 farmacias; 3 droguerías; 7 estancos; 2 fábricas de gaseosa; 2 fábricas de hielo; 9 casas de huéspedes; 3 posadas; 6 lecherías; 6 puestos de churros; 10 tiendas de tejidos; 17 panaderías; 7 sastrerías; 16 vehículos dedicados al transporte público; 9 zapateros y 14 tiendas de ultramarinos.


Antonio Perejil Delay
Gerena, 23 de Octubre, de 2006


Fuentes consultadas: Guía Oficial del Ayuntamiento de Nerva de 1955.
Fotos: Paco Labrador y grupo Cuenca Minera de Riotinto (Fotos Antiguas)

miércoles, 16 de marzo de 2011

Cementerio de elefantes (por Francisco Labrador)


Algunas tradiciones africanas cuentan que los elefantes, cuando sienten que la muerte está cerca, abandonan la manada y, guiados por el instinto, se dirigen a un lugar que sólo ellos conocen y en donde se amontonan las osamentas de sus ancestros. Allí, sobre una supuesta extensión de varias hectáreas, los paquidermos se recuestan para dormir su último sueño.
Exactamente eso es lo que ha pasado en nuestra querida Cuenca Minera: poco a poco, se fueron retirando ingleses, americanos, arabes,... etc. a un lugar que ellos solos conocen, guiados por el instinto de la avaricia al igual que sus ancestros, y donde todos se enriquecen económicamente a cambio de dejar cuencas muertas, ruinosas y contaminadas como la nuestra.
Ya no hay huellas de mineros, -dice un amigo mío-, ni algarabías de trenes, ...sólo existe un rio de sangre y camposantos de elefantes.


Francisco Labrador Salgado

viernes, 12 de marzo de 2010

Mis recuerdos y vivencias con el Fc. de Riotinto. III

Uno de mis mejores recuerdos es de a principios del año 1975, de un día que fui con mi padre que hacia un tren de a Las Mallas, ya en estas fechas estaba clausurada la terminal de Huelva, la locomotora salía de Cochera Mina a las 16,00 horas, nos fuimos caminando hasta Cochera, mi padre, el guardafrenos y vecino Justo Duran y yo, y entramos por la puerta que daba a la casa de palancas Norte (como en otras ocasiones anteriores) junto al Puente de Carretera, me dejaron allí y se fueron los dos a cambiarse y sacar la locomotora, esta era una diesel eléctrica clase 400, conocida en otros ferrocarriles de vía estrecha del norte de España como Creusot, aquí como Cenemesas por ser esta la empresa constructora y también la que hizo la entrega a este ferrocarril, era la máquina numerada 403 después se le cambio a 922, la única que existe actualmente.

La casa de palancas conocida como Casa Norte de la Estación del Medio, justo detrás esta el Puente de Carretera sobre el cual hay discos y detrás de este la casa de palancas , conocida con el nombre de dicho puente, desde la Casa Norte se controlaba la entrada y salida de Cocheras y gran parte de la playa de vías, pegados a la casa de palancas dos pequeños furgones y un coche de pasajeros que parece que es de tres ejes, unos vagones tolva tipo A, que seguro que subían Huelva cargados de carbón, al fondo el muelle de carbón y cubiertas de chapa de uralita, la cernidora donde se trituraba el carbón usado en Central Eléctrica, como se observa la foto debió de ser tomada en verano y a media tarde por la sombras, ya que la casa de palanca tiene todas las ventanas abiertas para combatir el intenso calor estival. La Casa Norte era la que yo frecuentaba cuando iba con mi padre, era digno de ver por dentro como relucían los metales y la soberbia limpieza que había. Foto Nicolás Chaparro.

Mientras esperaba me dijo el palanquero, que había habido un descarrilo cerca de la estación de Berrocal y que otra Cenemesa estaba a punto de llegar con el tren de auxilio y el equipo de los descarrilos en el cual también viajaba el inspector de locomotoras, así que me pusiera donde no me pudieran ver, así fue al ratillo apareció la locomotora y el tren de auxilio el cual se componía de unos pocos de furgones, un par coches, la grúa de sangre, conocida así por que era de acción manual y alguna batea. Una vez que hicieron la inversión de marcha bajo el Puente de Carretera entraron hacia Cochera, ahora la locomotora empujando el tren y una vez situados en su vía correspondiente, la Nº 403 mediante un trompetazo pidió vía y el palanquero acciono la palanca correspondiente y dio disco y vía para poder salir.

Una Cenemesa en la puerta delantera de Cochera Mina en el año 1978 concretamente en la vía 6ª, tal como esta mira al Puente de Carretera, estas máquinas eran bicabinas esta que se observa seria la delantera cuando salían de Cochera, pero una vez echa la inversión bajo el puente era la otra que esta detrás la que se convertía en delantera, por eso el maquinista y guardafrenos salían en la otra, que seria la que esta detrás según esta la locomotora, el maquinista iba a la izquierda según el sentido de la marcha, fueron las únicas en Riotinto en la que el maquinista fue en este lado. Foto Paco Alcázar.

Mi padre y el guardafrenos Justo duran venían hacia el Puente en la que seria la cabina trasera, pero una vez echa la inversión seria la delantera, una vez echa esta, se acerco la máquina muy despacio a la casa de palancas, Justo al viajar según el sentido de la marcha en la parte derecha pues iba en la puerta por donde yo tenia que subir al lado de la casa de palancas, al llegar a la puerta de esta el palanquero me dijo; corre subete así sin que pare, que la máquina te tapa y no te verán desde Cochera, ya que en la explanada de entrada a esta, estaban todos los del descarrilo, el inspector, el capataz y los jefes, corrí y me agarre al pasamanos y subí, ya Justo venia con la puerta abierta, una vez en la cabina me senté en un banco de madera que me tenían preparado entre los dos mas pegado a mi padre viendo el manejo del cuadro de mandos mediante el cual se gobernaba toda la locomotora y el tren. Detrás nuestra separados por un mamparo en el que había con una puerta con un ojo de buey, estaba la sala de maquinas en la cual rugía el motor diesel Saurer de 850 cv que accionaba una transmisión eléctrica.

Como desde El Coso hasta la Casa Sur de Marín es vía doble, pues teníamos vía libre hasta esta casa de palancas, aquí había una playa de vías donde estaban formados lo trenes cargados de mineral esperando que se les acople la locomotora, una vez aquí se bajo Justo para enganchar el tren a la locomotora, mediante el tope o enganche de campana tipo Riotinto y las cadenas de seguridad, además también acoplo las mangueras del freno continuo de vacío, una vez echo esto se acelero el motor diesel para que la presión (mejor seria decir la depresión) de vacío fuera la correcta, en la cola del tren también comprobaban con un vacuómetro dicha depresión, una vez que la lectura fue correcta en cola y en la máquina estuvimos dispuestos a salir, pero antes me escondí en la sala de maquinas ya que uno de los reparadores intento subir a la cabina y este era un poco flojo de la sin huesos.

Una doble tracción de locomotoras Cenemesa saliendo con un tren de 35 vagones tipo M , pasando bajo el regador que había junto a la Casa Sur de Marín, esta composición iba un maquinista en cada máquina y un guardafrenos que solía viajar en la primera, esta foto debe de ser de mediados de los años 70, aquí mismo fue donde me entre en la sala de máquinas el día que baje con mi padre, porque subió un reparador, aquel día iba una locomotora sola tirando del tren, desde aquí me puse yo los mandos hasta el comienzo de la pendiente. Foto Paco Alcázar.

Una vez dispuestos y con todo en orden, active el mando de la bocina y mediante un fuerte trompetazo, el palanquero de la Casa Sur, Pedro, nos dio disco indicando que teníamos vía libre, con el selector de marcha en posición de adelante subí de puntos el regulador se fue acelerando el diesel y el tren comenzó a moverse muy despacio y así pasar por debajo del regador que estaba abierto soltando chorros finos de agua para que se asentara el mineral de los vagones y no levantara polvo el viento de la marcha, pasamos junto al paso a nivel con barrera que había junto a la casa de palancas ya la locomotora tiraba con fuerza de los 28 vagones tolva tipo M cada uno cargados con 30 toneladas de piritas, pasamos la zona de balsas de evaporación de agua ácida, donde se producía el sulfato férrico y la zona de los huertos una vez en la pendiente se activo el freno reostático y el de vacío para el tren, recuerdo como mi padre iba pendiente del vacuómetro y de la velocidad con el mando del freno de vacío cojido de la mano izquierda presionando dicho mando hacia abajo, ya que así tomaba aire, a al vez que lo giraba, manteniendo el tren a la velocidad calculada bajamos la pendiente, por la zona de Jaramar vimos caminando por los pasillos de la vía a algunos vieros, llegamos a Los Frailes, que recuerdo que ya estaba cerrado dicho apartadero, de aquí en adelante se desactivo el freno reostático de la locomotora y el de vacío del tren y se acelero el diesel para ganar velocidad.

En Berrocal cruzamos con un tren pero no paramos, era impresionante ir en la locomotora, parecía que aquello corría mas de la cuenta, como chirriaban las pestañas de las ruedas en las curvas al rozar con el lomo de los raíles, poco después el puente y túnel del Manzano, la Puya, Las Cañas, la Pasada de Las Cañas donde todavía había casas habitadas, el puente y túnel de Salomón, poco después Cortecillas donde vivía el Moro con sus hijos, Puente de Manantiales y estación, después Gadea por donde pasamos bajo el puente de la carretera de Valverde del Camino a La Palma del Condado, el paso a nivel de la carretera nacional de Huelva a Sevilla, otro paso a nivel de la carretera provincial de Niebla a Bonares justo antes de pasar por la fabrica de cementos Asland, el puente de Niebla y Las Mallas, en toda esta zona llana la hicimos a buena velocidad, comimos en la locomotora, calentando unas fiambreras de hierro en los escapes del motor diesel que iban al rojo.

Una Cenemesa si identificar, con los colores originales con los que venían pintadas cuando se entregaron, con un tren de vagones tolva tipo M, la foto esta tomada en un lugar indeterminado de la tierra llana en el año 1966, pero debe de ser de Las Mallas hacia Huelva ya que paralela se observa la vía de la R.E.N.F.E. Foto Nicolas Chaparro.

Una vez en Las Mallas se bajo el guardafrenos y soltó el tren de la locomotora, salimos de esa vía y nos dirigimos a otra en la que había un tren compuesto de vagones M vacíos, nos acoplamos a el, haciendo el guardafrenos la misma operación que en la Casa Sur de Marín, nos cambiamos de cabina y esperamos la hora de salida, mientras me presentaron a los compañeros de la terminal, a la hora de salida partimos con vía libre hacia Riotinto, ya oscurecido,ahora era mas impresionante pero menos vistoso el viaje el paso por los túneles y puentes de noche era impresionante, para saber si el tren durante el viaje volvía completo en el último vagón ponían un farol encendido y esa era la referencia para el maquinista y guardafrenos, cuando llegamos a Cortecillas, paramos para que conociera a El Moro y a sus hijos, siempre acostumbraban a parar aquí cuando subían y es porque les costaba menos trabajo salir con algo de rampa que en bajada, estuvimos un poco con ellos, nos invitaron a tomar algo y partimos otra vez, una vez en Marín soltamos el tren de vagones vacíos en la playa de vías de la Casa Norte, cuando esta nos dio disco partimos hacia Cochera, una vez echa la inversión en el Puente de Carretera, entramos en Cochera estacionando la locomotora en la vía 7, se le entregaron los partes del viaje y de la locomotora al capataz y después de duchados otra vez caminando hasta Nerva, ya que los autobuses ya habían pasado.

sábado, 30 de enero de 2010

Mis recuerdos y vivencias con el Fc de Riotinto. II

Otros recuerdos ya más de mayor, son de ir con mi padre a la Vía General. Uno de ellos, la primera vez que baje a la Linea: fue una tarde que hacia servicio de Materiales, consistía este servicio en dar doble tracción desde Los Frailes a los trenes que subían procedentes de Huelva. Salimos de casa, en Nerva, y fuimos caminando hasta Cochera Mina, desde la carretera por una pequeña puerta o cancela que había en la alambrada, bajamos a la casa de palancas Norte de la Estación del Medio. Me dejó en ella mientras él iba a Cochera, al largo rato apareció con la de 40 toneladas, como también se conocía a la clase K, nº 102, la locomotora salia de Cocheras marcha adelante, al incorporase a la Vía General hacia la inversión de marcha y bajaba marcha atrás, así me monte yo por el lado del fogonero en la puerta de la casa de palancas, una verdadera pasada, el piso y las carboneras de pantalones (características estas carboneras de las locomotoras de Riotinto) a tope de carbón, el fogonero y el guardafrenos iban encima del carbón y yo y mi padre en la parte derecha de la máquina encima de una especie de cajón invertido grande que era el puesto del maquinista.

Locomotora tipo K nº 109, conocidas como de 40 toneladas, esta concretamente esta equipada para trabajar en la Vía General, esta dotada de freno continuo de vació y un arenero entre el domo y el escape o chimenea, no tiene la carbonera de "pantalones" se observa en la puerta de bajada y subida una especie de parapeto de madera, este es el lado del fogonero, esto era para aumentar así la capacidad de carbón, el fogonero tenia poco hueco y además no hay que olvidar que trabajaba encima del combustible, ya que todo el piso excepto el lado del maquinista iba lleno de carbón, en la foto la maquina esta para salir para la Vía General, por ese lado que se ve en la foto subí yo en la casa de palancas y también a trabes de dicho parapeto,no hay que olvidar que la tripulación era de tres hombres , maquinista, fogonero y guardafrenos. Foto Paco Alcázar.

Solían poner entre los pantalones de las carboneras, en la parte trasera de la cabina, una chapa cortada a medida, para evitar el viento y el frió cuando iba la locomotora marcha atrás, dejando un pequeño hueco en la parte alta donde hacia la V invertida, así bajamos hasta la casa Sur de Marín donde nos dieron paso y el bastón hasta el apartadero de Los Frailes donde vivía y era el encargado de dicho apartadero un tal Becerra, que al enterarse que yo iba en la maquina de materiales, me apaño un saco de palmitos.

Cuando llegamos entregamos el bastón y esperamos un poco a que llegara un tren procedente de Huelva, encabezado por una tipo 200. Una vez parado y acoplada la nº 102 a la tipo 200 nos dieron otro bastón y disco para subir hasta Marín; recuerdo las pulsaciones de ambas locomotoras en la arrancada, y cuando fuimos tomando la pendiente, el fogonero paleando carbón a la caja de fuego para mantener la presión al máximo y así tener toda la potencia de la locomotora. Yo, con el regulador casi a tope, - eso si, asistido por mi padre y la palanca de cambio de marcha calada a los grados que pedía la subida-. Las pulsaciones de las dos máquinas parecían de una sola: llegamos a Marín, soltamos el tren y entregamos el bastón en la casa Sur, donde nos dieron otro de bajada. Al llegar a Los Frailes nos pusimos a comer, asando tocino en la pala que usaba el fogonero para alimentar la caldera de carbón; dimos otro viaje y recuerdo al maquinista José Guinea, buen compañero y amigo de mi padre, que conducía una 200.

En otro viaje, el maquinista de la 200 a la que nos acoplamos quería ver quien era el que viajaba en la 102, aparte de su tripulación, al darse cuenta mi padre inyecto agua a la caldera, poniéndola por encima del máximo nivel, al hacer esto el agua sobrante salia por la chimenea pulverizada y con el viento de la marcha iba hacia atrás, cayendo de lleno en la cabina de la tipo 200 obligando al maquinista de esta última a meter la cabeza para adentro y no ver lo que no le interesaba.

Foto de fabrica de las Tipo 200 en concreto la numerada 204, lado del maquinista estas maquinas eran mucho mas cómodas para trabajar en ellas las tripulaciones, esa imagen de una de ella con los faroles encendidos y los dos focos en la marquesina, es algo que no se olvida, como las dos acopladas en plena pendiente.Foto Paco Alcázar.

Para el último viaje subimos a Cochera Mina para dejar la nº 102 y cojer la nº 200, para probarla en este último viaje ya que había salido de una reparación, lógicamente esta máquina estaba ya encendida, con presión y revisada a fondo, yo me quede escondido entre las las locomotoras dentro de la Cochera, subiéndome en el último momento en la nº 200, el capataz era Juan Fajardo, lógicamente mi padre me llevaba cuando estaba el u otro mando de confianza y amigo de el...
Foto de la tipo 200 numerada con el 201, en el sitio justo donde se hacia la inversión de marcha, observando la sombras para calcular la hora y la carbonera que va llena, me atrevería a decir que va a efectuar el servicio de Materiales, por el lado del fogonero asoma el maquinista apodado "El Sevillano", una vez que la locomotora salga del cambio de vías se dejara caer marcha atrás por las vías de la derecha de la foto. Foto Paco Alcázar.

Salimos de Cochera marcha adelante y a incorporarnos a la Vía General bajo el Puente de Carretera, ya bajamos marcha atrás hasta la Casa Sur y desde aquí ya con el bastón de bajada, hasta el apartadero de Los Frailes, cuando salimos de Cochera era de noche y llevábamos los faroles de aceite encendidos y dos focos de carburo en la marquesina de mando para ver los manómetros y demás mandos, este viaje es algo que muy dificilmente olvidare, la nº 200 estaba a estrenar, limpia, reluciente, ajustada, marchaba como una seda y sonaba a música celestial, una vez en Los Frailes esperamos un poco al tren que que subía procedente de Huelva tirado por otra tipo 200 a la cual nos acoplamos en su tope delantero y este es otro especial recuerdo las dos locomotoras, sus bufidos, sus pulsaciones, parecían de una sola, en esta máquina el fogonero trabajaba con mas holgura, con mucha mas comodidad, ya que al tener el tender remolcado, el piso de la cabina estaba limpio y libre de carbón, con el incremento de la pendiente aumentaba el ritmo de paladas de carbón para mantener la presión necesaria para suministrar la potencia necesaria para superar la pendiente, las pulsaciones de los escapes iban al unisono, los maquinistas pendientes del frucc-frucc de los escapes y los fogoneros venga palear carbón, este había que distribuirlo sabiamente por el cajón de fuego, no solo era echarlo y llenarlo, había que saber echarlo, una vez rebasada la Casa Norte de Marín, nos dejamos caer marcha atrás para soltar los vagones en la vía que nos dieron desde la casa de palancas y una vez entregado el bastón y desenganchada la nº 200, salimos hacia Cochera la otra máquina subiría después, al haber terminado la jornada situamos la nº 200 en la vía 6, en Cochera entro marcha atrás, se le tiro el fuego, se reviso que no hubiera ninguna caja de aceite caliente y que las bielas y todo lo demás estaba bien, quedando así probada y lista para salir al día siguiente a la Vía General. Se le entregaron los partes correspondientes al capataz y para no ducharme en el mismo cuarto de baño que los demás, yo era un chaval, mi padre le pidió la llave de su cuato de baño a su amigo Juan y en el fue donde me duche, que olor a carbón ...aceite, eso olor característico de las locomotoras de vapor, aún lo tengo en mis sentidos, una vez duchados y cambiados de ropa caminado hasta Nerva.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Mis recuerdos y vivencias con el Fc. de Riotinto. I

Los domingos que iba a ver lavar las tipo 200 y a estar en Cocheras, disfrutaba jugando entre las máquinas, recuerdo que había dos locomotoras encendidas de reservas, con sus correspondientes equipos que conducción, una para Fundición que trabajaba en ciclo continuo y había locomotoras trabajando en ella y otra para la Vía General ya que en aquella época aun vivían personas aisladas en dicha linea y si alguien se ponía malo, corría a la estación mas cercana, avisaba por teléfono y salia la maquina con un coche y los servicios médicos de guardia, toda una epopeya, como se comprendera, era mejor no ponerse malo, mi amigo Nicolás Chaparro que nació y vivió en la linea y algunas otras personas me han comentado casos que son hoy en día inimaginables y es la mas pura realidad, después de cerrar Fundición solo quedo en reserva la de la Vía General y por poco tiempo.
La mayoría de las veces que iba, los domingos ya que no había jefes de por medio, pues me montaba con el maquinista de una de las dos de reserva y llevábamos a las carboneras a otras locomotoras para cargarlas de combustible para dejarla lista para el día siguiente, además se ponían en el interior de Cocheras en orden por hora de salida, para que cuando tubieran que salir a la hora establecida, no hubiera ninguna estorbando, evitando así tener que mover maquinas.


Foto tomada en julio del año 1971, se ve la locomotora nº 201 el el lugar donde se hacia la inversión de marcha, las vías que se ven detrás de la maquina que giran hacia la izquierda de la foto van a Cocheras y las que se pierden por el margen derecho de la foto es la Vía General, esta locomotora sale de Cocheras marcha adelante, para una vez puesta en la general que era doble vía como se ve, bajar marcha atrás, esto solo se hacia cuando iba a servicio de Materiales, esto era dar doble tracción a los trenes que subían desde Huelva, desde el apartadero de Los Frailes hasta la estación de Marín, asomado por el lado del fogonero, se ve al maquinista apodado "El Sevillano", fijaos la panorámica desde lo alto del Puente de Carretera, bajo el cual se dispone a pasar la locomotora, son imágenes que quienes las vimos, nunca las olvidaremos, ver como lavaban la caldera, como le sacaban el agua a las cajas de engrase con una jeringa apropiada, como se revisaban las bielas, frenos ...etc, a una de estas maquinas, es algo que viví muchos domingos y que me parece que fue ayer. Foto Paco Alcázar.

Todavía esta en mis retinas aquellas 200, limpias y bien preparadas alineadas en el interior de Cocheras, casi siempre en las vías 5,6 ó 7, también las diesel Cenemesas limpias y cuidadas casi siempre en la vía 7, también estaban la 118, 102, 114, la del accidente en Las Cañas, 106, 110...etc, numerosas Chatas y las de Carreras, desperdigadas por la Cochera ya en esta época muchas casi no funcionaban, en la trasera de Cochera el desguace allí ya en estos años estaba la Garratt y en la puerta delantera casi siempre la locomotora grúa la nº 150 puesta en la vía 1, ya fuera de Cochera.

En el taller de Cochera recuerdo de ver en reparación algunas de las locomotoras fuelizadas que prestaban servicio en Huelva, que subían para ser reparadas en este taller, ya que en aquella época los Talleres Huelva debían de estar cerrados, otro recuerdo y es por que me llamo la atención, es el bajaruedas que había en dicho taller, que por cierto se puede ver la estructura de manpostería de un baja ruedas en la estación de Minas del Castillo de las Guardas, en provincia de Sevilla, en la media rotonda que hacia de taller,...muchos recuerdos de aquella época, las duchas y vestuarios, las oficinas del taller, el cuarto de capataces, el almacén, el leñero...etc. Las oficinas principales del ferrocarril estaban fuera de Cocheras, había que cruzar la carretera de Nerva a Riotinto y estaban un poco mas alejadas casi al lado del Puente de Carretera, a las cuales llegaba una vía para que el Coche de Vías pudiera recojer a los jefes en la misma puerta.

Ya mas de mayor, a los chavales nos dio por ir a bañarnos al dique de la Central Eléctrica, íbamos sin que lo supieran nuestros padres, caminando desde Nerva hasta el Balneario, como también se conocía dicho dique, salíamos por en antiguo lavadero, hoy también demolido como es normal en esta zona, cruzábamos el rió por las famosas pasaeras, que no era otra cosa que piedras y rocas puestas en el lecho del rió y que había que saltar de una en otra, por aquí se evitaba dar una gran vuelta por la carretera, este camino también era usado por el personal de Cocheras, sobretodo cuando el rió bajaba con poca agua, dejábamos a nuestra izquierda los edificios, ya varios de ellos casi demolidos y sin tejado, conocidos como El Lazareto, en aquellos años solo una casa permanecia con el tejado, después llegábamos al paso a nivel de Marismillas, aquí cruzaba la carretera de Nerva a El Valle hoy conocido como Minas De Riotinto, con la vía que desde la Estación del Medio subía a Filón Norte y se bifurcaba a Nerva en tiempos también hubo en esta zona un triángulo de inversión para las locomotoras y por este paso a nivel con guarda pasaban las tipo 200 a dar la vuelta, en este paso a nivel existía la típica casilla del guarda barreras, que era pequeña pero no le faltaba la típica chimenea para darle calor en los fríos inviernos, había una escalera de manpostería con un rellano en la parte mas alta para ver mejor la aproximación de los trenes y las típicas barreras, en un cerro próximo y existía un poste de discos, que aun esta entre los pinos que con el paso de los años han crecido a su alrededor, en la época que me refiero ya esto estaba fuera de servicio, pero la vía aun estaba puesta y todo lo demás intacto.

Una vez pasado el paso a nivel y siguiendo por la carretera, en esta zona a ambos lados había vacíes de minerales, a la izquierda había como unas pequeñas balsas hechas con cenizas de la fabrica de ácido de color rojo, purpura mas bien, las cuales se regaban por inmersión para descobrizarlas, un poco mas adelante llegábamos a la trasera de Cochera Mina, detrás de las alambradas estaba la cule de las vías de dicho deposito, en esta solía haber casi siempre algunos vagones de doble vuelco, los famosos Moros, cargados de basuras, cenizas...etc después en una vía que acababa sobre el frontal trasero, era la vía de desguace y pegada dicho frontal la Garratt Nº 146 y detrás de ella algunas mas, entre la Cochera y la carretera, separada esta ultima por alambradas, había una vía que llegaba desde casi el Puente de Carretera hasta la cule, por la cual accedían las locomotoras a la zona trasera, en los últimos años se empleo dicha vía para aparcar vagones de la Vía General que también eran reparados aquí.

Foto de la cule de vías de la trasera de Cochera Mina, esta vista era la que se veía cuando íbamos caminando al Balneario o a El Valle, en primer lugar los casi eternos vagones Moros que había siempre en la cule, después la vía en la que se desguazaban las locomotoras, que ya en esta foto que no corresponde a la época que describo, en la fila de locomotoras esta en ultimo lugar la 205, ya debía entonces estar formado el primer museo de ferrocarril, después el gran edificio de Cocheras, las vías interiores atravesaban el edificio y se juntaban todas en la cule, como se puede ver, la parte del techo mas alto corresponde al taller, a la derecha de la carretera y casi al fondo una mancha blanca, son los dos depósitos de gas-oil, hoy en día lo único que queda de todo esto es la chimenea de manposteria que esta junto al dique, justo detrás de los vagones Moros, no hay que decir el patrimonio que se ha perdido, destruida la historia a golpe de soplete en beneficio de unos pocos, que museo hubiera sido la legendaria Cochera Mina, creo que único en España.

A la derecha de la carretera y casi de frente a la escalera que bajaba a Cocheras, la recuerdo siempre llena de pringue y hollín de los zapatos de los que trabajan y subían a la carretera, pero con la carretera de por medio, estaban dos grandes depósitos de hierro usados para almacenar combustible para las diesel, Gas-oil, este llegaba mediante tuberías al surtidor situado junto al vía 7 , o puerta 7, estos depósitos se montaron a principios de los años 60, con la llegada de las locomotoras diesel, cuando se clausuro Cochera Mina en el año 1979, se trasladaron a Corta Atalaya, para llenarlos de agua y desde ellos cargar los camiones de riego, usados estos en las tareas de regar las pistas y evitar, regar los tajos y evitar el polvo en la carga y suministrar agua a las perforadoras.


Oficinas generales del ferrocarril vistas desde la entrada principal de Cocheras Mina, para llegar a ellas había que subir una escalera de manposteria, que aun hoy se ve negra de la tizne de los zapatos y botas de tantos y tantos que subieron por ella, después atravesar la carretera.Foto Paco Alcázar


Un poco mas adelante de la bajada a Cocheras, a la derecha en sentido Minas de Riotinto, estaban las oficinas generales del ferrocarril y casi frente a estas había una puerta en la alambrada por la que se bajaba a la casa de palancas Norte, una vez encima del Puente de Carretera... !!!que vista, algo que nunca se olvida¡¡¡, era un verdadero espectáculo mirar a las playas de vías y a la puerta de Cocheras, muchas veces vimos las maquinas pasar por debajo nuestra, saliendo o entrando en cocheras, en el cenicero, por la playa de vías de la Estación del Medio y del túnel del 11 Piso incluso en Almacén Mina, nos solíamos parar en el puente peatonal que cruzaba la salida del túnel, para ver salir o entrar los trenes tirados por la locomotora eléctrica, que una vez en la playa de vías se desenganchaban de esta y eran remolcados hasta el Concentrador Naya por las de vapor tipo K o por la diesel nº 300, una vez cruzado el puente subíamos por los escalones y salíamos a las inmediaciones de Central Eléctrica, en aquellos años aun trabajaba personal en ella, pero ya no producía electricidad, su función era como subsubestacion principal de la Compañía.




















domingo, 18 de octubre de 2009

Mis recuerdos y vivencias con el Fc de Riotinto

Voy a tratar de poner en orden y expresar parte de mis recuerdos y vivencias relacionadas con el ferrocarril de Riotinto, mi vinculacion con el ferrocarril o mejor con Cochera Mina es desde... que tengo uso de razón, ya que lo he vivido en mis carnes al ser mi padre ferroviario.

El vínculo familiar comienza... muy atrás, no lo se con exactitud, pero creo que fue a principio del pasado siglo XX, cuando Simón Marín, natural del pueblo serrano de Aroche, excombatiente de la Guerra de Cuba, paisano y casi quinto del gran luchador y sindicalista Félix Lunar, al ser del mismo pueblo según comentarios familiares había una buena y fluida amistad entre ellos, este antepasado mio según estos comentarios participo activamente en la huelga revolucionaria del 1917, pues a principio de siglo Simón emigro para buscar trabajo a las Minas de Riotinto, poniendo su domicilio en Nerva, comenzando a trabajar en la R.T.C.L. de guardafrenos hasta que termino su etapa laboral cercana al año 40, este hombre era el padre de mi abuela paterna, mi abuelo paterno, Blas Alcázar Salazar, nacido en Nerva en 1902 de padre madrileño y maestro barrenero en Contramina Vieja, trabajo de niño en la corta de la mina Peña del Hierro barcaleando mineral, ya en la R:T.C.L. fue durante su vida laboral guardafrenos, creo que durante mas de 40 años, sus hijos varones Carlos, el mayor y Francisco el menor conocido como Paco, fueron también ferroviarios.

Ambos hermanos uno sobre 1945 y el otro en 1947 entraron en la Empresa y después de superar prueba, cargando a mano vagonetas, esto por ser menores de 18 años, pasaron a Cochera Mina, donde ya estaba su padre de guardafrenos y alguno de sus tíos y primos, toda una saga se junto en este departamento, en Cocheras empezaron limpiando máquinas, encendedores, engrasando y mediante exámenes salieron fogoneros, en esta faceta los maquinistas discutían por llevarlos ya que daban excelente rendimiento y eran incansables, Carlos de fogonero le toco unos años duros en la Vía General en la tipo K nº 118 con el maquinista Ángel Garcia, su hermano pequeño Paco también lo tubo duro en la Linea, pero una satisfacción para el fue el estreno de la nº 200, primera de dicha clase, con el maquinista Arturo Pajares con el que se llevaría muchos años, considerados de las mejores parejas en Cochera Mina, después también mediante exámenes llegaron a maquinistas, Carlos al ser el mayor salio años antes que Paco, pero tubo que dejar el regulador por problemas en la vista, Paco , mi padre, siguió con el regulador hasta el final del ferrocarril, ya en plena era época Diesel, siendo un buen conocedor de la Vía General y de las locomotoras de vapor y Diesel.

Recuerdos no me faltan, mi tío Carlos, paso a las casas de palancas, al ser rebajado de las locomotoras, lo recuerdo como si fuera ayer que subíamos a El Valle en tren para ir al economato, el Almacén como se conocía, algunas veces estaba en la casa de palancas de dicha estación, si mal no recuerdo tiraron un cable de acero desde dicha casa donde estaba mi tío y un tal Renato se lo paso andando descalzo y con una barra de hierro que hacia de contrapeso en las manos.

Por todo esto desde que recuerdo he tenido relación directa con el ferrocarril, mis recuerdos vuelan a cuando era niño y algunas veces iba con mi padre a la estación de Nerva a ver algún cambio en su servicio o ir en tren a El Valle de compras con algunos vecinos, hace unos días uno de ellos me recordó algo de esto.

Recuerdo que cuando nos poníamos en el anden de la estación de Nerva, despues de sacar billete, a esperar el tren, me ponía contento al ver el humo de la locomotora por la zona del paso a nivel de Marismillas, ya venia el tren, al poco se escuchaban los pitidos a la entrada de la estación, llegaba y lo ponian delante del anden , el olor que impregnaba todo aun lo recuerdo, soltaban la locomotora y salia mediante un cambio de vías y se acoplaba a lo que antes era la cola, para salir en dirección a la Estación del Medio, antes solía tomar agua la locomotora en una toma situada casi frente a la estación, en alguna ocasión recuerdo a mi padre remolcando este tren, cuando hacia servicio en Los Ramales, lo recuerdo con una tipo K, quizás si no me falla la memoria la nº 136, aparte de otras locomotoras.

Otro recuerdo es de cuando iba con mi madre a cobrar "El Vale", este se pagaba en un edificio situado frente a la estación con las vías de por medio y la toma de agua que mente antes, se entraba por una puerta que daba a la carretera, frente a los eucaliptos que aun quedan, en lo que ahora es un parque y hasta hace poco la parada de autobuses para los obreros de la mina, pues mientras esperábamos la fila para cobrar alguna vez vi a las locomotoras, maniobrar para acoplarse a los trenes y tomar agua.
Ver esta potente y gran locomotora encendida en Cochera Mina y resoplando poer las cercanias de Talleres es algo que nunca olvidare, asi como tampoco el olor que impregnaba el ambiente dentro y alguna veces los alrededores de Cochera.

En una ocasión vinieron unos familiares de fuera de la localidad y fuimos caminando a fundición, para que vieran un poco la zona, aun recuerdo y era un niño los resoplidos de la Garratt en las inmediaciones de Talleres Mina. Otra vez le regalaron a mi padre un saco grande de acitunas en la Vía General y al llegar a Cocheras con la 200, pidio prestado un carrillo para llevarlas a casa, llego y me fuí de vuelta con el para devolverlo, cuando llegamos recuerdo la Garratt nº 146 encendida y hasta del capataz que estaba lo recuerdo, un buen amigo de mi padre, Juan Fajardo, para no volver andando otra vez nos fuimos a la Estacion del Medio y desde alli regresamos a Nerva en la locomotora que tiraba de un tren obrero una tipo C era, pero el numero no lo recuerdo, si me acuerdo cuando pasamos por el paso a nivel de Marismillas y algo especial tambien recuerdo, que la puerta del cajon de fuego tenia unas grandes manchas rojas, mejor explicado, que habia zonas que se ponian al rojo, ya de mayor pregunte y me dijeron que era por que no cerraba bien, en la locomotora ibamos el maquinista, el fogonero, mi padre y yo.

En una de estas locomotoras realice el viaje desde la Estación del Medio a Nerva, ya oscurecido, viajar en ese espacio tan reducido como es la cabina de mando de este tipo de locomotora cuatro personas y ademas el piso casi lleno de carbón es algo que no se olvida facilmente, ni las pulsaciones del escape cuando subiamos al paso a nivel de Marismillas ya que hasta dicho paso era pendiente.

Desde siempre he tenido admiracion por el personal de locomotoras, maquinistas, fogoneros y de todos, pero muy en especial por los primeros, era fuera de lo normal la abnegacion y entrega o es que no habia otra por los tiempos que corrian, cuantas veces llegaban de un servicio de 10, 12 ó 14 y mas horas y cuando llevaban unas cuantas de horas acostados descansando, venian a avisarles que alguno se habia puesto malo y tenia que irse para hacer el tren del que faltaba y lo mejor con suerte otras 12 ó mas horas, ¿ de que pasta estaban echas estas personas?, parece increible hoy en dia, pero por suerte y para mi gozo, por poder charlar con estas personas de todo esto, quedan algunos que pueden ratificar esto.

Otro recuerdo que guardo, es de varias veces que fuimos con unos vecinos, que por cierto eran los padrinos de mi padre y que eran originarios de la aldea del Pozuelo, si a esta aldea de Zalamea la Real en tren, quien pudiera hacerlo hay en dia, cojiamos el tren en Nerva y recuerdo que cambiabamos de tren en El Valle, antes de esto en, La Mina, El Coso ó Riotinto Pueblo como comunmente se denominaba, se hacia la invesion de marcha, la locomotora pasaba a la cola y asi subia el tren hacia El Valle, llegábamos a Zalamea y caminando nos ibamos a la estacion del Ferrocarril del Buitrón la llamada Estación Vieja, ya que ambas estan cerca, vagamente recuerdo que esta última estaba peor iluminada que la Riotinto o la Nueva como tambien se conocia, en la Vieja nos montabamos en el Taf como se conocia al automotor Billard, hasta la estacion de El Pozuelo.

Automotor Billard, este es el de Riotinto, aqui se conocia como La Dresina, este vino del ferrocarril de Cartagena-Los Blancos y es del mismo ancho de vías, es igual a los que tenía la Compañía del Buitrón y que eran usados para el servicio de pasajeros, conocidos como los Taf. Foto Paco Alcázar.


Cuando le tocaba limpieza de caldera, engrase y revision a las Gildas, los maquinistas y fogoneros asignados a ellas, hacian estas labores los domingos, ya que no habia trenes en la Vía General, empezaban vaciando de agua las calderas por las tapas que llevaban en la parte inferior y una vez quitados los tapones en la parte mas alta y situados en las cercanias de las cajas de fuego, con aquellas mangas que tenian tantisima presion, las metian por todos los orificios para que la presion del agua arrancara las incrustaciones y arrastrara los lodos y sedimentos de la parte inferior de dicha caldera, logicamente todo esto, lodos e incrustaciones salian por los orificios inferiores, despues seguia el engrase del toda la locomotora, sobre todo el tren motor era revisado afondo buscando cualquier holgura excesiva, esto lo ví hacer muchas veces ya que muchos domingos aprovechando que no habia jefes y ademas poca gente y ya que tampoco había escuela, me acercaba a Cochera caminando desde mi casa en Nerva, en alguna ocasión hasta me acompañaba algun chaval amigo