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domingo, 18 de marzo de 2018

La matanza de Riotinto en 1888, en el Cuarto Milenio

El pasado 12 de marzo, el programa Cuarto Milenio de Iker Jiménez dedicó un reportaje a indagar en el pasado de la Cuenca Minera de Riotinto, concretamente en uno de sus episodios más triste: los sucesos del 4 de febrero de 1888, el conocido como el  ‘Año de los Tiros‘. 

"Cuarto Milenio fue testigo del fenómeno de los poblados de salitre en Humberstone (Chile) en los que se producían calcinaciones al aire libre y humos tóxicos, en una industria salitrera que guarda terribles sucesos. El equipo ha averiguado que en la provincia de Huelva ocurrió algo similar con la Matanza de Riotinto. El 4 de febrero de 1888 se produjo una matanza de una colonia alejada de la sociedad de la época en la que se practicaba la explotación mineral. Ese día se convocó una manifestación de mineros para mejorar las condiciones de vida que culminó en una brutal matanza con detonaciones.. Se intentó ocultar por todos los medios, pero los registros atestiguan que los cuerpos de más de quinientas personas se ocultaron ilegalmente entre las tierras y la historia sigue viva en la memoria de los descendientes de cuando en ese día el cobre se fundió con la sangre. Aún hoy se conserva el muro de ese poblado y la factoría salitrera. Un episodio olvidado en la historia de España". (Cuatro.com)


Bajo el título ‘La matanza de los mineros del “cobre de la sangre”:oscura tragedia en Riotinto (Huelva)‘, en el reportaje aparecen  los testimonios de periodistas onubenses expertos en el tema, como Rafael Moreno y Diego Lopa; del director del Archivo Histórico Minero de Riotinto, Juan Manuel Pérez López; de Gilberto Hernández Vallecillo, descendiente de mineros implicados en la revuelta y de Alfredo Moreno Domínguez, estudioso y autor de un libro sobre el anarquismo en la Cuenca Minera.
"Se cumplen ahora 130 años de la matanza de Riotinto, que tuvo lugar el 4 de febrero de 1888 y sobre la que aún existen muchas incógnitas. Aquel día, después de varias jornadas de reivindicaciones por parte de los jornaleros que trabajaban en la mina, se produjo una escabechina. Las cifras oficiales hablan de 48 muertos y más de 70 heridos, aunque seguramente hubo muchos más. Nuestro compañero Pablo Villarrubia ha investigado este olvidado y vergonzoso episodio de nuestra historia y nos ofrece una completa crónica de lo que ocurrió y sobre todo nos cuenta cuáles fueron los motivos por los que estas personas perdieron la vida".  (ivoox.com)

‘La matanza de los mineros del “cobre de la sangre”:oscura tragedia en Riotinto (Huelva)'. Vuelve a verlo AQUÍ 

miércoles, 17 de octubre de 2012

Ferrocarriles y Minas: Los Sectores de Inversión de los Capitales Extranjeros II: (Por J.M. Pérez López)



Otro factor importante, donde la mayoría de ingenieros y técnicos habían coincidido, era condicionar el éxito de las explotaciones mineras a la necesidad de la construcción del tendido ferroviario.

En 1849, D. Casiano de Padro, ingeniero comisionado para la recepción de las minas de Rio Tinto, tras el periodo de arrendamiento al marqués de Remisa, ya expuso que el problema clave era la incomunicación con el exterior.

D. Antonio Luis de Anciola y D. Eloy de Cossio, ya lo advirtieron para el caso de Riotinto, en la memoria que se publicó en 1856. Al igual que Joseph Lee Thomas en 1862, o D. Ramón Rúa Figueroa en 1868.

Pero lo mismo sucedía para el resto de minas, en Tharsis la dimensión que había alcanzado los trabajos en los primeros años de explotación hicieron aparecer arrieros con más de dos mil caballerías, como se desprende de la memoria de Deligny en 1853, y acababa supeditando también el éxito del negocio a la construcción de un ferrocarril hasta la ría de Huelva y a la explotación por el sistema de cortas a cielo abierto.

En cueva de la Mora de la Mora, a pesar de ser una de las concesiones de Deligny, éste se las dejó caducar en 1866, y en 1875 aparece una compañía portuguesa, que después veremos su capital e inversión, que también supedita su actividad minera a la futura construcción del F.c. Zafra-Huelva, que pasa por Valdelamusa a 5 Km. de su explotación.

En 1883 tenía un servicio de arrieros con un total de 543 caballerías, teniéndoles que pagar un precio alto, 1 peseta por 50 Kg., y facilitarles en los inviernos, cuadra, luz y leña gratuitamente.

Algunas compañías se constituyen exclusivamente para la construcción de líneas férreas que después alquilan a las empresas mineras.


Wilhelm Rödiger Zimmermann. Ingeniero alemán que participó en la construcción de todas las grandes líneas ferroviarias de la provincia de Huelva. (Elsens Rödiger).

En 1888 El ingeniero alemán Wilhem Rödiger Zimmermann, subcontrató con la compañía The Bede Metal & Chemical Co. Ltd., la construcción por su cuenta del Fc. minero de vía estrecha desde Cabeza del Pasto a la Cañada del Jordan, donde continuaba con un teleférico, hasta el puerto de La Laja, en el Guadiana, donde también construyó los almacenes, rampas, etc.

Pero al poco tiempo, the Bede anuló arbitrariamente el contrato, intentando bajar los precios de transportes, y Rödiger tuvo que vender sus instalaciones a D. Carlos Sundheim, quien tenía alquilada en estos momentos sus minas a la compañía Bede.

Se da la circunstancia que este ingeniero alemán, además de participar en el citado Fc. del Guadiana, participó en la construcción de todas las grandes líneas ferroviarias de la provincia.

En 1865 viene de Inglaterra contratado, para la construcción del ferrocarril minero Huelva (Puntal)-Tharsis. Participando también en la construcción de The Buitron Railway.

En Junio de 1873, aparece contratado por la Rio Tinto Company Limited, para la construcción de su ferrocarril.

En 1876 se va a Brasil, para posteriormente volver a España, y encargarse de la construcción del tramo Fregenal-Zafra, del Fc. Zafra-Huelva, para lo cual vivió en Fregenal desde 1881 a 1887.


Wilheln Sundheim y Giese. Uno de los mayores inversores en la provincia de Huelva y promotor del ferrocarril Zafra-Huelva. (Archivo familiar).

Las que no pudieron construir su propio Fc. tuvieron que establecer ramales que entroncaban con otras líneas generales que llegaban al puerto de Huelva. Este es el caso de numerosas minas pequeñas como El Carpio, Lomero, Poyatos, San Telmo, La Joya, Cueva de la Mora, Monte Romero, Sotiel, Campanario, Concepción, Poderosa, San Miguel, etc.

Gracias a dos excelentes trabajos, uno de 1909 de H. J. Stevens sobre la minería mundial de cobre y el otro de 2000, sobre las inversiones extranjeras en España de T. Tortella, podemos conocer mejor quienes eran estos inversores extranjeros que irrumpen en nuestra provincia masivamente, para poner en explotación la mayoría de las minas y a su vez construir la red ferroviaria necesaria para hacer rentable el negocio minero.

Lo cierto es, que la presencia extranjera para la explotación de las minas onubenses no es un fenómeno novedoso, ya en 1724 el sueco Liebert Wolters, solicita al Gobierno de Felipe V la concesión para reabrir y explotar las minas de Rio Tinto, Guadalcanal, Cazalla, Aracena y Galaroza. Su nacionalidad extranjera no fue un impedimento para concederle las concesiones mineras durante 30 años, ya había precedente de inversión extranjera de la Casa Fugger en las minas de Guadalcanal en 1632.

Así fue como se constituyó una de las primeras sociedades anónimas que hubo en España, autorizaron la emisión de 2000 acciones de 50 doblones cada una, de las cuales Wolters recibió 700. Los accionistas que quisiesen tener derecho a un voto deberían tener 20 acciones, para ello debían desembolsar 5 doblones por acción, 10 doblones más el 31 de mayo de 1726, otros 10 el 31 de Julio de ese año y lo 25 restantes cuando se acordara. A la muerte de este en 1727, también dos extranjeros, María Herbert y Samuel Tiquet, se disputaron los derechos.

Pero también es cierto que va a ser fundamentalmente a partir de mediados del s. XIX, cuando las concesiones mineras, en lo que a las grandes minas se refiere, recaigan casi en su totalidad, en manos del capital extranjero. Al igual que serán foráneas las compañías que se constituyen para la construcción de las grandes líneas ferroviarias que van a cruzar, por distintos sitios, la provincia de Huelva de Norte a Sur, desde los centros mineros al puerto de Huelva.


Ernest Deligny. Ingeniero francés que después de recorrer gran parte de la Cuenca Minera, registro casi todas las minas más importante tanto de la parte española como de la portugesa.


Ernest Deligny, ingeniero francés, después de las noticias que le habían llegado a través de Luciano Escobar en su visita a Alosno, y recorrer personalmente la cuenca minera de Huelva en 1853, registró pertenencias en Tharsis, La Zarza y otras minas de la región y también en Santo Domingo en Portugal, que después pasaría a la casa Mason & Barry Limited.

Para la explotación de las minas de Tharsis, Calañas y Lagunazo, se constituyó la COMPAGNIE DE MINES DE CUIVRES D'HUELVA, en 1856, con capital fundamentalmente del Duque de Glucksbierg embajador francés en Madrid.

La sociedad fue dirigida por Ernest Deligny, que intentó durante diez años explotar esas minas, pero, por una serie de razones, su empeño no había tenido demasiado éxito.

Estas concesiones mineras pasaron a ser propiedad de la compañía THARSIS SULPHUR & COPPER CO, constituida en Glasgow(Escocia), en 1866, Su objeto incluía también la construcción y explotación de una línea de ferrocarril, que uniría estas minas con el puerto de Los Corrales, Huelva.

En un principio la propiedad de las minas siguió en poder de la compañía francesa, con la que Tharsis Sulphur & Copper Co firmó un contrato de arrendamiento.

Los fundadores de la compañía británica eran un grupo de financieros y fabricantes de sosa cáustica, que pertenecía a la Alkali Association, que después analizaremos.


Sir Charles Tennant, primer presidente de "The Tharsis Sulphur and Copper Company Limited. (Colección particular).

Utilizaban el nuevo procedimiento Henderson, para el aprovechamiento del cobre de las piritas, y estaban dirigidos por Sir Charles Tennant, principal promotor del proyecto y primer presidente de la sociedad Tharsis.

El propio inventor Mr Henderson, Archibald Shanks Schaw, de Glasgow, y John Wilson, de la sociedad Hurlet & Campsie, eran otros miembros integrantes del consejo de administración.

El capital inicial de la compañía era 300.000 libras esterlinas, del que la mayoría de las acciones fueron adquiridas en la Bolsa de Glasgow. Una parte importante de este capital se invirtió en la construcción del ferrocarril mencionado.

En 1868 el capital se aumentó a 1 millón de libras y en 1880, después de fusionarse con la compañía francesa propietaria de las minas, se amplió su capital de nuevo, fijándolo en 1.250.000 libras. La sociedad hizo pocas transformaciones del mineral extraído en suelo español. La mayor parte de ese mineral era exportado sin transformar a Gran Bretaña, donde mantenía las fábricas para su tratamiento. 


lunes, 14 de mayo de 2012

Ferrocarriles y Minas: Los Sectores de Inversión de los Capitales Extranjeros (I)

EXPLOTACIONES MINERAS

La riqueza metalífera ha permitido que desde la antigüedad numerosos pueblos y civilizaciones, se establecieran en el Andévalo onubense para la explotación de sus minas.
El origen de los primeros asentamientos se remontan, al menos al III milenio a. C., estas primeras explotaciones eran muy rudimentarias y se limitaban a la explotación de las afloraciones superficiales de minerales como la malaquita y la  azurita.
Tenemos numerosos vestigios culturales desde la Edad del Bronce hasta griegos y fenicios, pero es sin duda la civilización romana, la que durante más tiempo explotó los ricos yacimientos  onubenses.
Pero no es hasta la época contemporánea, cuando se produce verdaderamente la transformación a gran escala del medio físico. 

De sobra es conocida, la importancia que la actividad minera de la provincia de Huelva, ha representado tradicionalmente para la economía española y mundial. De sus criaderos, salieron la mayor parte de cobre y sobre todo de piritas que iban hacer posible la transformación industrial, en dos de los sectores más relevantes, la electricidad y la industria química, contribuyendo notablemente al proceso de industrialización mundial desde mediados de s. XIX.

La época dorada de la minería onubense, tendríamos que situarla en las últimas décadas del s. XIX,  para a partir de entonces emprender un paulatino descenso continuado.

A principios de la última década del siglo XIX, las producciones de cobre de EE.UU., España y Chile eran parejas, hasta 1908 España, gracias a la minería onubense, se situaba la tercera entre los países productores de cobre del mundo, sólo superada por EE.UU y México a partir de 1903.
Las minas de Rio Tinto en 1907 producían 33.299.436 toneladas de cobre fino, que la colocaba en el cuarto productor de cobre mundial. Tharsis era el número cincuenta y dos con 4.544.064 toneladas. Mucho más atrás encontramos las minas de Tinto, Santa Rosa, Peña del Hierro, Castillo Buitrón, Herrerías, Esperanza, Cabeza del Pasto, etc. ya detrás, a nivel individual, de las minas sevillanas (STEVENS Pág. 1586-1589).

En 1901, el informe oficial de España señaló que había unas 271 minas de cobre productivas en la provincia de Huelva, pero en muchos casos estas explotaciones se contaban por separado, aunque estaban bajo el mando de una sola compañía, de ahí que el número real de productores fuese más pequeño, incluyendo sólo una docena de compañías que tenían una producción realmente importante. (Stevens, pag.246).

Pero la mayoría de ellas, eran explotadas como consecuencia de la intervención del capital extranjero, debido a la crisis económica del estado español y el déficit inversor de los capitales españoles.

De forma generalizada, es asumido  por los historiadores, la crisis económica y financiera del estado español bajo el reinado de Isabel II.

 La reina Isabel II

Durante gran parte del siglo XIX, la economía española había estado considerada generalmente como atrasada como consecuencia del bajo desarrollo industrial que estaba nuestro país.
Las continuas guerras con que la Corona se veía envuelta habían causado la ruina del Erario Público. Esto unido a la perdida de las colonias americanas habían supuesto casi la perdida definitiva del circulante necesario para la inversión, por lo que la mayoría de establecimientos industriales, mineros y agrícolas estaban abandonados.

A esto habría que añadir la mala gestión de los gobernantes españoles, entre 1868 y 1915, hubo cincuenta y ocho gobiernos, que propiciaron un caos administrativo. (TORTELLA-2000).

No obstante había unas posibilidades de inversión asombrosas, se decía de España que era un país rico con unas infraestructuras pobres. 

La recuperación se va a producir a partir de 1843, coincidiendo con el acceso al trono de Isabel II, fundamentalmente por dos motivos, el primero, de carácter económico e industrial, la progresiva utilización del cobre para la industria del sector eléctrico y de transportes; y sobre todo la utilización del azufre para la obtención del ácido sulfúrico, primordial en la industria química y de fertilizantes. Y en segundo lugar por que la legislación va a ser más liberal y por tanto más receptiva de capitales privados. 

El azufre que tradicionalmente se venía utilizando para la obtención de ácido sulfúrico era el zolfo siciliano, que era un tipo de azufre nativo arrojado por los volcanes;  por el contrario el azufre contenido en las  piritas  era desechado. 

No es hasta 1833, cuando el francés Perret, muestra que el azufre contenido en las piritas es aprovechable. En 1839 Thomas Farneer y Wick Low, utilizaron el azufre contenido en las piritas, como base para la obtención de ácido sulfúrico. Pero el paso definitivo para su rentabilización económica, se produjo en 1859, cuando el sueco Henderson, consigue extraer cobre de las piritas desulfuradas.

 Pascual Madoz, promulgo la Ley de Desamortización General.

En cuanto a la legislación, con el gobierno de Espartero (Bienio Progresista 1854-1856), se van a promulgar las leyes de Desamortización General de Pascual Madoz, que entre otras cosas iba a permitir la venta de las minas más importante de la Corona, las minas de Rio Tinto; la ley General de Ferrocarriles de 1855 y la ley del Crédito y Finanzas, para estimular  el capitalismo español contemporáneo. Pero a pesar de la legislación liberal de 1856, en la provincia de Huelva, el capital que llega es, casi en su totalidad foráneo, no ocurre así para el resto de España, que al menos el 40% de la inversión para la construcción de ferrocarriles fue nacional.

La culminación legislativa para la llegada de capitales extranjeros se va a producir con la promulgación de la ley de bases de 1868, ley muy favorable que otorgaba la concesión minera a perpetuidad, por lo que venía a ser como  hacerlos propietarios del subsuelo. 

Sea como fuere la reactivación económica española se va a producir, sobre todo, como consecuencia de la canalización de las inversiones extranjeras en la construcción del trazado de la red de ferrocarril, y en determinados sectores industriales y mineros.

 Pozo y malacate en la mina Säo Domingos, en Portugal. Foto de Wilkipedia.

La nacionalidad del capital que va a llegar a las minas onubenses va ser fundamentalmente ingles y francés. Inglaterra a mediados del siglo XIX había agotado casi la totalidad de sus minas de cobre, no hay que olvidar que se está produciendo desde principios de siglo la revolución industrial, por lo que se lanza a la búsqueda de materias primas por todo el mundo para abastecer sus industrias metalúrgicas y de ácido sulfúrico. Una vez certificado la crisis del azufre italiano, las piritas españolas, que son las más sulfuradas, se convirtieron en el objetivo principal de los productores mundiales de ácido sulfúrico, no teniendo competidor al menos hasta la segunda década del siglo XX, cuando entran en escenas las minas americanas con su azufre nativo o brimstone.

 Mina La Chaparrita, cercana a Peña del Hierro, ambas en el término municipal de Nerva. Foto del Blog encontramina.

Por lo que a partir de 1849 financieros europeos del sector, comienzan a comprar y arrendar las minas de la Faja Pirítica del SW Ibérico. Por lo que las empresas mineras y por ende, las compañías ferroviarias, fueron unos de los sectores más atrayentes y por tanto receptores del capital extranjero.
Así pues desde mediados de siglo XIX se produce lo que Flores Caballero, ha denominado la fiebre minera del Suroeste ibérico, ya en 1850 tenemos noticias de la explotación de las minas portuguesas de Santo Domingo por Mason & Barry, y las minas onubenses de San Miguel, Chaparrita, Concepción, Tinto, Esperanza, Poderosa, Peña del Hierro; asi como la mina sevillana La Admirable.
Se producen numerosas visitas de reconocimiento de técnicos, por los criaderos onubenses, por ejemplo en 1851 Eduardo Oliver Mamby, es enviado por un grupo de financieros británicos.
En 1853 Deligny denuncia 45 minas entre las  que destacan Tharsis, La Herrería, Cueva de la Mora, San Telmo, La Zorra, Poyatos, Sierra Vicaria, Calañas, etc.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Ferrocarriles y Minas. (Por Juan Manuel Pérez López)

FERROCARRILES Y MINAS: LOS SECTORES DE INVERSIÓN DE LOS CAPITALES EXTRANJEROS.

RESUMEN

El ferrocarril en la provincia de Huelva, va a cumplir 137 años, desde aquel septiembre de 1870 cuando empezara a funcionar la línea Buitrón-San Juan del Puerto, y desde entonces la red ferroviaria ha estado en estrecha relación con las explotaciones mineras, y a su vez con los capitales extranjeros mayoritariamente.

En la presente comunicación vamos a analizar los procesos de inversión en los sectores de la minería y el transporte ferroviario, que se va a dar en la provincia de Huelva a mediados del siglo XIX, como consecuencia de las crisis financiera del estado español y la descapitalización de la economía española en general, que determinó, unido a las leyes liberalizadoras sobre todo del bienio progresistas respecto a la minería, esta irrupción de capitales extranjeros, fundamentalmente ingleses y franceses. Posteriormente determinaremos, al menos en las compañías más significativas en cuanto a la construcción ferroviaria, quienes eran estos inversores y en que cuantía y sector, realizaban sus inversiones.

INTRODUCCIÓN

Las mineralizaciones de la provincia de Huelva, según García Palomero, se sitúan dentro de un conjunto de materiales Paleozoicos (Devónicos y Carboníferos), afectados por la Orogenia Hercínica, que se extiende en dirección E-W a lo largo de 200 Km. desde el Norte de Sevilla hasta el Atlántico, pasando por Huelva y sur de Portugal y dando lugar a lo que se ha denominado “ Franja Pirítica" del S-W Ibérico, que es una de las más importantes provincias metalogénicas mundiales.

Esquema geológico de la Zona Surportugesa.


Concretamente, los yacimientos de la zona aparecen en estrecha relación con una serie de rocas volcánicas submarinas, de composiciones ácidas, intermedias, y básicas, con numerosas intercalaciones detríticas que constituyen el llamado Complejo Volcánico Sedimentario y se sitúa en relación con una estructura anticlinal de dirección E-W.

Esta composición geológica ha determinado la formación de una zona metalífera en Huelva, que ocupaba aproximadamente 24 Km. de ancho, con una longitud de 129 Km. , extendiéndose prácticamente del este al oeste de la provincia de Huelva, con su zona más oriental dentro de la provincia de Sevilla, y con su extensión más occidental dentro de las provincias del Alentejo y el Algarbe portugués. Al norte limita con la Sierra de Aroche y al sur con las vertientes meridionales de la sierra del Andévalo.

Este distrito se extiende a lo largo de Sierra Morena, y se puede subdividir en tres cinturones de N a S. La sección Norte comienza en la provincia de Sevilla, en la mina Castillo de las Guardas, y continua en la provincia de Huelva con las minas de Peña del Hierro, Poderosa, Concepción, San Miguel, Monte Romero, Cueva de la Mora, Aguas Teñidas, San Telmo, El Carpio, Herrerías, etc. para finalizar en Grandola ya en Portugal. La sección central o media, comienza en las minas de Rio Tinto, y sigue en La Zarza, La Joya, todas en la provincia de Huelva, y Santo Domingo en Portugal. Por último, la sección Sur comienza también en la provincia de Sevilla en la mina de Aznalcóllar, y sigue por Huelva, en las minas de Castillo Buitrón, Tinto-Sta. Rosa, Sotiel, Tharsis, Lagunazo, para acabar en Ajustrel, en Portugal.

Mapa de la provincia de Huelva, en el que aparecen representadas las principales minas.

Según Stevens, todas estas zonas presentan las mismas características generales, ya que contienen masas de mineral en forma lenticular, normalmente en la unión del sistema de los carboníferos que contenían siderita y diorita. Los cuerpos de mineral se extendían paralelamente a la pizarra, donde chocaba en el noroeste, con una inclinación hacia el norte. Las pizarras tienen una forma amarillenta en la superficie, donde han madurado, pero son azulinos y ligeros en las profundidades. Aparentemente, los cuerpos de mineral, mientras se dan con forma lenticular, pueden ser considerados como verdaderas vetas de contacto.

Los yacimientos son de una magnitud variada, a veces de inmensas proporciones, siendo los más grandes los de Río Tinto, que alcanzaban una longitud de casi 122 metros, con una anchura de 15 metros. Los conjuntos de mineral tenían, o tuvieron alguna vez sobre ellos, capas de rocas que contenían hierro, y los minerales más ricos se entendían por encima del 5%, en contenido metálico de cobre, teniendo un mayor éxito a una profundidad de 6 metros, debido a que en esta zona de sulfuro que había una fuerte mezcla de calcosina y pirita, con valores medios del 3% y el 4% en cobre, con algún mineral de grado más elevado. El descenso en los valores es bastante constante desde la cima de los yacimientos por debajo de la zona alterada, y hasta una profundidad de casi 15 metros los valores van sólo del 1,5% hasta el 2%, con indicaciones de que el fondo de las inmensas masas lenticulares llevarían menos del 1% de cobre, a pesar de que permanecieron en explotación debido a los valores de sulfuro de la pirita, a la larga fue la causa de principal de la crisis de la minería en la provincia de Huelva y Sevilla.

Todos los minerales son ligeramente argentíferos y auríferos, los metales preciosos se extrajeron rigurosamente, y mientras la cantidad de oro y plata por tonelada es muy pequeña, los valores totales salvados fueron muy grandes, debido al inmenso tonelaje de mineral que ha sido tratado.

martes, 17 de enero de 2012

Juan Manuel Pérez López, director del archivo de Fundación Riotinto

JUAN MANUEL PÉREZ LÓPEZ

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad Hispalense, Juan Manuel Pérez formó parte del grupo de organización de Archivos Municipales de la provincia de Huelva llevado a cabo por la Excma. Diputación. En 1991, accede al cargo de Director del Archivo Histórico de Fundación Riotinto, cargo que ocupa en la actualidad.
Asimismo, ha desarrollado una intensa actividad profesional organizando numerosos archivos de empresa y municipales, así como ha pertenecido a varios grupos de investigación histórica de la Universidad de Huelva y otros grupos ajenos a ésta, pero también relacionados con la investigación y confección de informes históricos. Además viene participando en numerosos proyectos de gestión del patrimonio cultural, entre otros, en la redacción del expediente BIC, Cuenca Minera de Riotinto, incoado por la Junta de Andalucia, que ya ha sido aprobado con la figura de Sitio Histórico.
Su experiencia profesional viene avalada por la publicación de muchos trabajos y articulos, tanto en prensa como en revistas especializadas y en libros, referentes siempre a temas archivísticos e históricos.
Juan Manuel es una persona sencilla y siempre dispuesto explicar y compartir lo mucho que sabe de temas históricos, así como a colaborar, con revistas, entidades, asociaciones, etc., así como con este humilde blog, Desde aquí las GRACIAS a nuestro amigo Juan Manuel.